Los futuros de los principales índices de Wall Street apenas registran cambios este miércoles, mientras los inversores esperan dos referencias capaces de mover el mercado: el dato de inflación PCE de julio y los resultados trimestrales de Nvidia. El S&P 500, el Nasdaq 100 y el Dow Jones cotizan prácticamente planos antes de esas citas.
La sesión llega después de un martes positivo para la renta variable estadounidense. El S&P 500 avanzó un 0,3%, el Nasdaq Composite ganó un 0,7% y el Dow Jones subió 160 puntos, encadenando su tercera jornada consecutiva al alza. El mercado, sin embargo, mantiene la cautela ante la evolución de los tipos de interés y la elevada sensibilidad de las compañías tecnológicas a las rentabilidades de la deuda.
El PCE pondrá a prueba el alivio en los tipos
La mejora del martes estuvo apoyada principalmente por el descenso de las rentabilidades de los bonos y por la caída de los precios del petróleo. El movimiento ofreció cierto respiro después de la tensión registrada en el mercado de deuda la semana pasada, cuando la rentabilidad del bono estadounidense a 30 años alcanzó niveles no vistos en casi dos décadas.
La rentabilidad del bono a 10 años cayó el martes cerca de ocho puntos básicos, aunque todavía se mantiene en niveles relativamente altos. Unos tipos más bajos suelen favorecer a la renta variable porque elevan el valor relativo de los beneficios futuros y reducen la presión sobre las acciones de crecimiento, especialmente las tecnológicas.
La duda ahora es si ese descenso puede prolongarse. A las 14:30, hora peninsular española, se publicará el índice de precios PCE correspondiente a julio, el indicador de inflación preferido por la Reserva Federal. Los economistas consultados esperan un aumento mensual del 0,1% y una tasa interanual del 3,6%. En junio, el índice cayó un 0,1% mensual y la inflación interanual se situó en el 3,7%.
Un dato inferior a lo previsto podría reforzar la caída de las rentabilidades y dar apoyo adicional a las bolsas. En cambio, una lectura peor de lo esperado tendría capacidad para volver a presionar al mercado, sobre todo porque los vencimientos largos de la deuda ya muestran cierta fragilidad.
Nvidia afronta el examen de las expectativas sobre la IA
La segunda gran referencia llegará después del cierre de Wall Street, cuando Nvidia publique sus resultados trimestrales. La compañía se ha convertido en el mayor valor del S&P 500, con una capitalización bursátil superior a 5 billones de dólares, y representa uno de los principales símbolos del mercado alcista vinculado a la inteligencia artificial.
Según FactSet, el consenso espera un beneficio por acción de 2,09 dólares y unos ingresos de 92.280 millones de dólares. Con esas previsiones, el margen para decepcionar es reducido. Nvidia tendrá que mostrar que las elevadas inversiones en infraestructura de inteligencia artificial continúan traduciéndose en un fuerte crecimiento de los ingresos, márgenes elevados y unas previsiones capaces de mantener las expectativas del mercado.
Por eso, los resultados pueden tener una relevancia que vaya más allá de la propia compañía. La evolución de Nvidia se ha convertido en una referencia para valorar la solidez del ciclo de inversión en IA y el comportamiento de buena parte del sector tecnológico.
Las bolsas asiáticas recuperan terreno
En Asia, la jornada presentó un tono más favorable. El Nikkei japonés avanzó un 0,61% y el Kospi surcoreano subió un 2,04%. Hong Kong y China también cerraron al alza, mientras que Australia terminó con un ligero descenso.
El mercado dispone así de cierto margen de tranquilidad antes de conocer los dos datos del día. Una inflación más moderada y unos resultados convincentes de Nvidia podrían dar nuevo impulso al rally de la inteligencia artificial. Si las cifras decepcionan en uno de esos frentes, o en ambos, la inquietud podría regresar con rapidez.










