La correlación entre Bitcoin (BTC) y el oro ha alcanzado su nivel más alto desde que existen registros comparables, según un análisis publicado por The Block el 1 de septiembre. La relación a 90 días se sitúa en máximos históricos, mientras que la correlación a 30 días ha llegado a 0,8, su cota más elevada del último año.
Una relación cada vez más estrecha
La correlación mide hasta qué punto dos activos tienden a moverse en la misma dirección durante un periodo determinado. En este caso, el cálculo refleja el comportamiento conjunto de Bitcoin y el oro, dos mercados que en los últimos años han sido observados como posibles referencias alternativas frente a la incertidumbre financiera.
El dato de 90 días resulta especialmente relevante porque suaviza los movimientos puntuales y recoge una tendencia más amplia. Que haya alcanzado un máximo histórico indica que la evolución de ambos activos ha sido particularmente similar durante ese periodo. La lectura a 30 días, con una correlación de 0,8, apunta a que esa convergencia también se ha intensificado en el corto plazo.
El análisis de The Block identifica además dos precedentes. Los repuntes de correlación registrados en 2020 y 2022 fueron seguidos, según la publicación, por fases alcistas para Bitcoin. La referencia no establece por sí misma una relación causal ni garantiza que el patrón vaya a repetirse, pero sitúa el comportamiento actual dentro de una secuencia que ya se ha observado en otros momentos del mercado.
Los flujos hacia los ETF acompañan el movimiento
El aumento de la correlación coincide con entradas relevantes en los fondos cotizados estadounidenses vinculados a Bitcoin. Estos productos captaron 924,5 millones de dólares entre el 24 y el 28 de agosto, de acuerdo con la información recogida en el análisis.
Las entradas en ETF reflejan la demanda canalizada a través de vehículos negociados en mercados regulados, aunque la cifra no permite por sí sola determinar la evolución futura del precio de Bitcoin ni explica de forma aislada el aumento de su correlación con el oro. Ambos indicadores —la relación entre activos y los flujos hacia fondos cotizados— describen aspectos distintos del mercado.
Un indicador de contexto, no una señal concluyente
La coincidencia entre Bitcoin y el oro puede interpretarse como una mayor sincronía entre dos activos que suelen analizarse en contextos de búsqueda de alternativas fuera de otros segmentos financieros. Sin embargo, la correlación cambia con el tiempo y puede aumentar o reducirse rápidamente en función del comportamiento de cada mercado.
Por ahora, el dato central es que la relación a 90 días se encuentra en máximos históricos y que la de 30 días ha marcado un máximo anual de 0,8. The Block vincula este escenario con los precedentes de 2020 y 2022, cuando aumentos similares fueron anteriores a etapas alcistas de Bitcoin. Esa referencia histórica aporta contexto al movimiento actual, pero no confirma que el mismo desenlace vaya a producirse de nuevo.











