Uber eliminará alrededor de 3.300 puestos de trabajo en todo el mundo, cerca del 10% de su plantilla, como parte de una reorganización centrada en reducir niveles de dirección y simplificar su estructura. La compañía prevé destinar el ahorro generado a nuevas áreas de crecimiento, con los vehículos autónomos como principal apuesta: más de 10.000 millones de dólares en los próximos años mediante alianzas vinculadas a los robotaxis.
Menos niveles de dirección y una estructura más sencilla
El consejero delegado de Uber, Dara Khosrowshahi, comunicó la medida el miércoles a través de un correo interno. En el mensaje explicó que la empresa ha crecido con fuerza en los últimos años, pero que esa expansión también ha dado lugar a demasiadas capas directivas, reuniones y responsabilidades fragmentadas.
El ajuste afectará a unos 3.300 empleados y reducirá en torno a un 20% el número de directivos. No todas las personas afectadas por esta última medida perderán su empleo: algunas pasarán a desempeñar funciones sin responsabilidades de gestión. Tras la reorganización, Uber contará con algo menos de 30.000 trabajadores en todo el mundo, aproximadamente el nivel de plantilla que tenía en 2021.
La compañía también eliminará casi la mitad de los equipos integrados por uno o dos empleados y quiere reducir el número de trabajadores situados a más de siete niveles jerárquicos del consejero delegado. Además, varias áreas se integrarán. Los equipos operativos de restaurantes, comercios y servicios de reparto trabajarán de forma más coordinada dentro de una misma organización.
Más de 10.000 millones para las alianzas de robotaxis
Uber sostiene que los despidos no implican un recorte de su ambición inversora. La empresa pretende utilizar los recursos liberados para financiar el crecimiento, la innovación y tecnologías que considera relevantes para los próximos años. En el centro de esa estrategia se encuentran los robotaxis.
La compañía prevé invertir más de 10.000 millones de dólares en los próximos años en alianzas relacionadas con vehículos autónomos. Su objetivo es consolidarse como la principal plataforma desde la que los usuarios puedan solicitar un taxi sin conductor, en lugar de desarrollar necesariamente por sí misma toda la tecnología necesaria para operar esos vehículos.
Uber ya ha invertido en compañías como Avride, Lucid, Nuro y Rivian. Al mismo tiempo, ha reducido participaciones en otras empresas para liberar capital. La estrategia combina así una reducción de costes internos con la concentración de recursos en áreas que la dirección identifica como futuras fuentes de crecimiento, entre ellas los taxis, el reparto de comida y los servicios vinculados a vehículos autónomos.
La mayor reorganización desde la pandemia
Los inversores recibieron inicialmente la noticia de forma positiva. Las acciones de Uber comenzaron cotizando a la baja, pero cambiaron de tendencia después de conocerse la reorganización y llegaron a subir puntualmente un 1,7% antes de la apertura de Wall Street.
La compañía ya había aplicado este año rondas de despidos más reducidas en áreas como atención al cliente y recursos humanos. Sin embargo, no acometía una reorganización de esta magnitud desde la pandemia de coronavirus.
Khosrowshahi no señaló la inteligencia artificial como una causa directa de los despidos. Uber está incorporando esta tecnología cada vez más a su operativa diaria, pero la empresa presenta el ajuste principalmente como una respuesta a la necesidad de reducir capas de dirección, rebajar costes y obtener margen para invertir en el crecimiento futuro.
La reorganización incluye también un endurecimiento de la política de teletrabajo. A partir de ahora, solo alrededor del 1% de la plantilla podrá trabajar completamente en remoto.










