Apple podría elevar en unos 100 dólares el precio del iPhone 18 Pro frente al iPhone 17 Pro, según las estimaciones de TrendForce. El motivo estaría en el fuerte encarecimiento de la memoria, cuyo coste para el próximo modelo se habría multiplicado casi por cuatro en un año debido a la presión que ejerce la demanda vinculada a la inteligencia artificial.
La memoria, en el centro del aumento de costes
El mercado de chips de memoria atraviesa una etapa de tensión por las necesidades de los centros de datos y los servidores destinados a cargas de trabajo de IA. Ese aumento de la demanda no se limita al segmento empresarial. También está repercutiendo en la fabricación de teléfonos móviles, tabletas y ordenadores portátiles.
TrendForce calcula que el coste de la memoria utilizada en el iPhone 18 Pro se ha disparado casi un 400% en los últimos doce meses. Apple podría tratar de compensar parte de ese incremento mediante ajustes en otros componentes de la cadena de suministro, aunque el análisis considera que esas medidas probablemente no bastarían para neutralizarlo por completo.
Ante ese escenario, la compañía tendría dos alternativas principales: asumir una reducción de sus márgenes o trasladar parte del sobrecoste al comprador. La previsión de TrendForce apunta a que la segunda opción es cada vez más difícil de evitar.
Una subida menor que las primeras estimaciones
La cifra que se maneja ahora, alrededor de 100 dólares, queda por debajo de algunas previsiones anteriores, que situaban el posible aumento entre 250 y 300 dólares. Aun así, supondría una señal relevante para el mercado: ni siquiera Apple podría absorber completamente la inflación de los componentes asociada al auge de la inteligencia artificial.
La subida todavía se presenta como una posibilidad y no como una decisión confirmada por Apple. La estimación sitúa el ajuste en la próxima semana, cuando se espera la llegada del iPhone 18 Pro. La comparación se establece con el precio del iPhone 17 Pro, aunque la fuente no detalla las tarifas concretas de ninguno de los dos modelos.
El dilema entre márgenes y renovación del iPhone
Apple ya había trasladado parte del aumento de costes a otros productos. En junio elevó los precios de los Mac, los iPad y los modelos de Apple TV, después de afirmar que había retrasado esa decisión todo lo posible. El iPhone representa ahora un caso más delicado, ya que continúa siendo el principal motor de ingresos de la compañía.
Un precio más alto permitiría proteger los márgenes, pero también podría hacer que algunos consumidores retrasasen la renovación de sus dispositivos. Si los ciclos de sustitución se alargan, los ingresos futuros del iPhone podrían afrontar una presión adicional.
La situación refleja una paradoja para Apple. La compañía necesita que sus próximos teléfonos sean más potentes, incorporen más memoria y estén mejor preparados para ejecutar funciones de inteligencia artificial directamente en el dispositivo. Sin embargo, esas mejoras incrementan precisamente los costes de producción.
Apple podría intentar suavizar el impacto mediante programas de financiación o renovación que permitan repartir el importe en pagos mensuales. Esa fórmula no reduciría el coste del dispositivo, pero sí podría atenuar el efecto de una subida sobre el precio inicial.










