Nvidia ha llevado el valor de sus inversiones en acciones hasta unos 99.000 millones de dólares a finales de julio, frente a los aproximadamente 7.000 millones de un año antes y los 2.200 millones de hace dos años. La compañía, principal beneficiaria del aumento de la demanda de chips para inteligencia artificial, está utilizando parte de ese capital para ampliar su influencia sobre las empresas que desarrollan modelos, centros de datos y tecnologías asociadas.
Más de 40.000 millones comprometidos en 2026
La expansión de la cartera se ha acelerado especialmente este año. Nvidia ha comprometido más de 40.000 millones de dólares en nuevas inversiones durante 2026, según los datos disponibles. La cifra sitúa al fabricante de semiconductores entre los mayores inversores estratégicos del sector tecnológico, aunque Alphabet y Amazon mantienen carteras de participaciones valoradas en más de 100.000 millones de dólares.
Una parte destacada de los fondos se ha dirigido a compañías vinculadas directamente con la inteligencia artificial. Colette Kress, directora financiera de Nvidia, afirmó que el grupo ya ha invertido cerca de 50.000 millones de dólares en empresas que trabajan en los modelos de IA más avanzados. Entre ellas se encuentra OpenAI, la compañía detrás de ChatGPT, en cuya ronda de financiación de 110.000 millones de dólares Nvidia anunció en febrero una aportación de 30.000 millones.
La estrategia también abarca a los proveedores de capacidad de cálculo. En enero, Nvidia invirtió 2.000 millones de dólares en CoreWeave y, en marzo, destinó otros 2.000 millones a Nebius. Ambas compañías operan en un segmento clave para el despliegue de modelos de inteligencia artificial: la infraestructura necesaria para entrenarlos y ejecutarlos.
Una cartera conectada con la demanda de sus chips
El fabricante está colocando capital, por tanto, en empresas que necesitan grandes cantidades de potencia de cálculo y que pueden convertirse en clientes de sus procesadores gráficos. El mismo criterio se observa en las inversiones destinadas a mejorar la comunicación entre grandes centros de datos.
Desde marzo, Nvidia ha comprometido al menos 6.500 millones de dólares en compañías de fotónica y tecnología óptica. Lumentum, Coherent y Marvell recibieron cada una alrededor de 2.000 millones de dólares. Estas tecnologías son necesarias para facilitar el intercambio de datos dentro de las infraestructuras que sostienen los servicios de inteligencia artificial.
La compañía también ha anunciado acuerdos que podrían movilizar, con el tiempo, más de 500.000 millones de dólares en financiación para chips de Nvidia. Entre ellos figura un apoyo crediticio condicionado de hasta 105.000 millones de dólares para un centro de datos de OpenAI en Ohio, anunciado en agosto.
Los analistas describen este modelo como un efecto de rueda de inercia: Nvidia aporta capital a empresas que pueden aumentar su actividad y, al hacerlo, necesitan más chips y más infraestructura de IA. Parte de ese dinero puede terminar regresando al propio fabricante a través de las compras de sus productos. Además, las participaciones le permiten ampliar su red dentro del sector y reforzar su posición frente a los competidores.
El auge de la IA financia la expansión
La estrategia inversora se apoya en la fortaleza financiera de Nvidia. En su segundo trimestre fiscal, los ingresos crecieron un 106%, hasta 96.200 millones de dólares, impulsados por el uso masivo de sus chips para entrenar y ejecutar modelos de inteligencia artificial.
El valor de algunas inversiones también se ha revalorizado con rapidez. La participación de 5.000 millones de dólares en Intel vale ahora alrededor de 30.000 millones, mientras que la inversión de Nvidia en SpaceX estaba valorada en junio en unos 21.000 millones.
Con esta política, Nvidia está empleando sus ingresos no solo en desarrollar nuevas generaciones de chips. También está construyendo una posición financiera dentro de los desarrolladores de IA, los operadores de centros de datos, las empresas de software y los proveedores de tecnología crítica. El resultado es una transformación progresiva del grupo: de fabricante de semiconductores a financiador y proveedor central del ecosistema mundial de inteligencia artificial.










