Estados Unidos ha endurecido su pulso comercial con Canadá con nuevas prohibiciones de importación y aranceles adicionales sobre una amplia variedad de productos. Las medidas, anunciadas por el Gobierno de Donald Trump el martes, llegan como respuesta a los contraaranceles aprobados ese mismo día por Ottawa y elevan el riesgo de una escalada entre dos economías estrechamente conectadas.
Washington prepara vetos a la entrada de proteínas de suero, determinados whiskies de centeno, otros licores, cerveza, algunos vinos, cerveza sin alcohol y motocicletas, entre otros bienes. Las restricciones sobre ciertos productos lácteos y bebidas alcohólicas comenzarán a aplicarse dentro de tres semanas.
Nuevos aranceles y una amenaza sobre los coches
La Administración estadounidense también ampliará los gravámenes ya existentes. La lista incluye determinados quesos, pieles de animales, embarcaciones a motor, productos de aluminio y papel, carritos de golf y colchones. Según un alto funcionario estadounidense, estos aranceles entrarán en vigor dentro de una semana y se sumarán a las medidas que ya afectan a algunos sectores.
Al mismo tiempo, Washington retirará algunos productos de las restricciones anteriores. La sal, el papel higiénico, la ropa de cama y los envases de mayor tamaño para whisky y licor quedarán exentos.
La amenaza más severa para el comercio bilateral sigue centrada en el automóvil. Trump mantiene sobre la mesa la posibilidad de elevar al 50% los aranceles a los coches canadienses a partir del 1 de enero. Además, estudia excluir a empresas de Canadá de un programa estadounidense de compras públicas que, según el presidente, representa más de 50.000 millones de dólares anuales en bienes y servicios.
El representante comercial de Estados Unidos, Jamieson Greer, justificó la respuesta como una consecuencia de lo que considera una política comercial discriminatoria por parte de Canadá. Greer afirmó que Trump seguirá utilizando los instrumentos disponibles para proteger a los trabajadores y exportadores estadounidenses y para lograr, a su juicio, una relación comercial más justa.
Canadá mantiene sus contraaranceles
Ottawa no ha anunciado por ahora una retirada de sus propias medidas. El ministro canadiense responsable del comercio con Estados Unidos, Dominic LeBlanc, señaló que el Gobierno está analizando los últimos movimientos de Washington y que mantiene el contacto con Greer.
LeBlanc aseguró que Canadá está dispuesto a negociar de buena fe cuando Estados Unidos quiera retomar el diálogo, pero vinculó cualquier acuerdo a una relación comercial que respete plenamente la soberanía canadiense. El primer ministro Mark Carney, por su parte, mantiene una posición más firme después del fracaso de las conversaciones comerciales con Washington a finales del mes pasado. Entonces prometió responder dólar por dólar a las medidas estadounidenses.
Los contraaranceles canadienses entraron en vigor el martes y afectan a cientos de bienes de consumo estadounidenses, entre ellos motocicletas, cosméticos y queso. Canadá también elevó del 25% al 50% el arancel aplicado a numerosos productos siderúrgicos procedentes de Estados Unidos.
El impacto se extiende a empresas de ambos países
La disputa amenaza con repercutir en sectores donde las cadenas de suministro están especialmente integradas, como el automóvil, el acero, la aviación y la agricultura. Michigan y Ohio figuran entre los estados estadounidenses más expuestos por su intenso intercambio comercial con Canadá y por su peso en las elecciones de mitad de mandato de noviembre.
Las compañías también empiezan a ajustar sus operaciones. La cervecera japonesa Sapporo trasladará parte de su producción desde Canadá a Estados Unidos debido a los aranceles estadounidenses del 50% sobre la cerveza canadiense.
La posible presión sobre Bombardier ilustra las dificultades de separar ambas economías. Trump había amenazado con prohibir la venta de aviones de la compañía canadiense en Estados Unidos, aunque Bombardier trabaja con miles de proveedores estadounidenses y tiene empleados en más de veinte estados. El senador republicano Jerry Moran advirtió de que la empresa sostiene empleos e inversiones en Kansas.
La Cámara de Comercio de Canadá también ha alertado de que las nuevas medidas terminarán perjudicando a empresas y consumidores estadounidenses. Su presidenta, Candice Laing, considera que ambos países tendrán que volver a la mesa de negociación porque sus economías están demasiado vinculadas para funcionar separadas durante mucho tiempo.










