Arabia Saudí ha cerrado de forma preventiva el oleoducto Este-Oeste después de varios ataques con drones contra tramos de la infraestructura. La decisión afecta a una de las principales rutas alternativas para exportar crudo sin utilizar el estrecho de Ormuz, cuyo tráfico lleva meses gravemente alterado por el conflicto con Irán.
El oleoducto puede transportar hasta 7 millones de barriles diarios desde el este del país hasta la costa del mar Rojo. Por ahora se desconoce cuánto durará la interrupción. Los servicios de emergencia saudíes trabajan para asegurar las zonas dañadas y determinar si la instalación puede reanudar sus operaciones con garantías de seguridad.
Varios drones alcanzaron la infraestructura
El Ministerio de Energía saudí comunicó el cierre el viernes, un día después de los ataques. Varias personas resultaron heridas, según la información oficial. El Ministerio de Exteriores de Arabia Saudí atribuyó el lanzamiento de los drones a Irak y señaló que los aparatos golpearon tramos del oleoducto situados en las regiones de Riad y Medina.
El episodio se produce en un nuevo momento de escalada en Oriente Medio. Los hutíes, respaldados por Irán, han reivindicado durante los últimos días ataques contra instalaciones energéticas saudíes en Abha, Najran y Jazan. Al mismo tiempo, Estados Unidos está atacando petroleros iraníes.
Gregory Brew, analista geopolítico de Eurasia Group, considera que los ataques evidencian que Irán y sus aliados cuentan tanto con los medios como con la voluntad para golpear infraestructuras energéticas estratégicas en la región.
La ruta del mar Rojo también está bajo presión
El oleoducto Este-Oeste ha ganado importancia desde el inicio de la guerra porque permite trasladar el petróleo saudí hasta el mar Rojo y cargarlo allí en buques cisterna. De esta manera, las exportaciones pueden evitar el estrecho de Ormuz, una vía esencial para el comercio energético cuyo tráfico marítimo se ha reducido de forma drástica.
La infraestructura tiene una capacidad aproximada de 7 millones de barriles diarios y ya operó a plena capacidad a comienzos de año, después de que el tránsito de petroleros por Ormuz quedara prácticamente paralizado. Sin embargo, la alternativa occidental tampoco está al margen del conflicto.
Los hutíes han atacado buques e instalaciones energéticas saudíes en el mar Rojo. Además, combatientes del grupo avanzaron esta semana por la costa occidental de Yemen hacia Bab el Mandeb, el estrecho que conecta el mar Rojo con el golfo de Adén. Arabia Saudí se enfrenta así a presiones simultáneas sobre sus dos principales corredores de exportación.
Las exportaciones saudíes caen a mínimos
El deterioro de las rutas de transporte ya se refleja en los flujos de crudo. Las exportaciones saudíes descendieron en agosto hasta unos 3 millones de barriles diarios, el nivel más bajo desde el inicio de los datos disponibles en 2017.
También ha disminuido el volumen de productos petrolíferos que atraviesa Ormuz. Datos de Vortexa y de operadores del mercado sitúan el flujo actual en torno a 1 millón de barriles diarios, frente a los aproximadamente 4 millones registrados antes de la guerra.
Mientras Estados Unidos bloquea cargamentos de petróleo procedentes de puertos iraníes e Irán mantiene los ataques contra barcos en Ormuz, aumenta la presión sobre el suministro energético mundial. Las reservas petroleras estadounidenses han caído con fuerza y una parte importante de las reservas estratégicas liberadas anteriormente ya ha llegado al mercado.
En este contexto, la reacción inicial del crudo al cierre saudí ha sido limitada: el precio se mantiene alrededor de los 105 dólares por barril. El impacto sobre los consumidores, sin embargo, ya se refleja en nuevas subidas de la gasolina y el diésel en distintos mercados.










