El índice de gastos de consumo personal (PCE) de Estados Unidos se publicará a las 14:30, en un momento de máxima atención para los mercados. El indicador, considerado la referencia preferida de la Reserva Federal (Fed) para evaluar la inflación, puede influir en las expectativas sobre los tipos de interés y en la evolución inmediata de Bitcoin (BTC), el dólar, los bonos y la renta variable.
El indicador de inflación preferido por la Fed
El PCE mide la evolución de los precios de los bienes y servicios que consumen los hogares estadounidenses. La Oficina de Análisis Económico (BEA), dependiente del Departamento de Comercio de Estados Unidos, lo calcula a partir de los ingresos que registran las empresas, incluidos comercios, hospitales y proveedores de servicios.
Esta metodología lo diferencia del índice de precios al consumo (IPC). Mientras el IPC recoge los productos y servicios que los hogares pagan directamente, el PCE utiliza una base más amplia y adapta su cesta al comportamiento real de los consumidores. Desde 2012, el objetivo de inflación del 2% de la Reserva Federal está vinculado de forma explícita a este indicador.
La atención se centra especialmente en la inflación subyacente, que excluye los precios de los alimentos y la energía por su mayor volatilidad. Son precisamente dos componentes que se han visto afectados por la guerra con Irán y por los movimientos del petróleo. Aunque la energía no entre en el cálculo subyacente, sus efectos pueden trasladarse al resto de la economía a través del transporte, la producción y el envasado.
Una lectura condicionada por el petróleo y la guerra
Los datos que se conocerán corresponden a julio y, por tanto, reflejan una situación pasada. Esa limitación resulta relevante en un contexto marcado por un conflicto cuya evolución puede cambiar rápidamente. Además, durante el mismo día se conocieron informaciones sobre la posibilidad de una nueva tregua entre Irán y Estados Unidos, mientras Washington intensifica la presión económica.
Según la información disponible, la inflación subyacente interanual se situaba en el 3% al inicio de la guerra y alcanzó un máximo del 3,4% en mayo. Posteriormente, el petróleo volvió a abaratarse. A comienzos de julio llegó a cotizar por debajo del nivel previo al conflicto, aunque repuntó con fuerza durante ese mismo mes.
Por eso, el PCE puede ofrecer una señal útil para el corto plazo, pero no necesariamente anticipar el comportamiento de los precios en los próximos meses. Un nuevo encarecimiento del crudo tardaría en reflejarse por completo en algunos servicios y bienes, mientras que una tregua podría aliviar parte de esas presiones.
La reacción de Bitcoin dependerá de las previsiones
Los últimos datos de inflación, tanto el IPC como el índice de precios de producción, provocaron fuertes subidas en Bitcoin, el oro y la renta variable al situarse por debajo de lo que esperaba el mercado. Desde entonces, los inversores ya no descuentan una subida de tipos en la próxima reunión de la Reserva Federal, prevista para septiembre.
Los datos de FedWatch indican que el 62,7% del mercado de futuros espera que los tipos permanezcan sin cambios por sexta reunión consecutiva. Si el PCE supera las previsiones, esa proporción podría reducirse. En ese escenario, aumentarían las expectativas de una política monetaria más restrictiva y los rendimientos de los bonos, que ya se encuentran en niveles históricamente altos, podrían seguir al alza.
Unos rendimientos más elevados suelen reforzar también al dólar estadounidense y ejercer presión sobre Bitcoin, la renta variable y los metales preciosos. La reacción final dependerá, en cualquier caso, de la diferencia entre el dato publicado y lo que los inversores ya hayan descontado.










