Treinta y nueve asociaciones bancarias de distintos estados de Estados Unidos han puesto en marcha la BankChain Alliance, una iniciativa conjunta para desarrollar una red blockchain propia que, según el plan anunciado, comenzaría a operar en 2027. El proyecto reúne a entidades que representan a miles de bancos y cubre casi ocho de cada diez estados del país.
La alianza fue anunciada el martes y se presenta como una infraestructura controlada por el propio sector financiero. En su comunicado, las asociaciones definen BankChain como una red “en manos del sector, diseñada por el sector y gobernada por el sector”. Kathy Kraninger, directora de la Florida Bankers Association y antigua responsable de la Consumer Financial Protection Bureau (CFPB), asumirá provisionalmente la dirección del proyecto.
Pagos programables y depósitos tokenizados
La red pretende dar soporte a pagos inteligentes, depósitos tokenizados, stablecoins y procesos de liquidación automática. También deberá poder conectarse con otras blockchains, aunque todavía no se ha elegido al socio tecnológico que se encargará de construirla.
Los depósitos tokenizados son saldos bancarios representados mediante tokens en una blockchain. El token mantiene la naturaleza de un derecho de cobro frente al banco y continúa formando parte de su balance. Para las entidades, esta estructura permitiría programar pagos y transferir dinero durante cualquier momento del día sin que los fondos abandonen sus balances.
Ese uso de la tecnología blockchain explica buena parte del interés de los bancos. La propuesta no plantea necesariamente sustituir los depósitos tradicionales, sino hacerlos más operativos en entornos digitales: automatizar movimientos, facilitar la liquidación y permitir que el dinero interactúe con aplicaciones y otros activos tokenizados.
El papel de las stablecoins y las incógnitas del proyecto
El anuncio llega después de meses en los que las asociaciones bancarias estadounidenses han centrado sus objeciones en un aspecto concreto de las stablecoins: los intereses que pueden pagar. Su preocupación es que una remuneración atractiva incentive a los clientes a trasladar parte de sus ahorros fuera de los bancos.
BankChain pretende ofrecer una alternativa bajo control de las propias entidades, pero el proyecto todavía deja abiertas varias cuestiones relevantes. El comunicado no identifica a los bancos participantes ni precisa cómo se gobernará la red, quién asumirá sus costes o qué entidad tecnológica la desarrollará.
La iniciativa tampoco parte de un escenario sin competencia. The Clearing House presentó en junio una red propia respaldada por JPMorgan Chase, Bank of America, Citi, BNY y Wells Fargo. Por su parte, los bancos regionales trabajan en Cari, que en julio contaba con más de 30 participantes. En Texas, entidades más pequeñas reunieron a más de 50 miembros en el DTX Consortium.
Una carrera bancaria por la infraestructura blockchain
La expansión de estos proyectos muestra que los bancos estadounidenses están explorando distintas formas de utilizar la tecnología que inicialmente se desarrolló al margen del sistema financiero tradicional. En paralelo, Swift, la red de mensajería utilizada por los bancos, también prepara su propia infraestructura blockchain.
El mes pasado, Swift permitió a 17 grandes bancos probar transacciones reales con activos tokenizados. BankChain se suma así a una carrera todavía fragmentada, en la que varias iniciativas buscan definir cómo se moverán los depósitos, los pagos y otros activos digitales dentro de las redes financieras reguladas.










