Estados Unidos negocia con Venezuela una participación directa en más de una docena de campos petrolíferos, según adelanta Axios citando a fuentes conocedoras de las conversaciones. El eventual acuerdo situaría a Washington como copropietario de activos energéticos venezolanos y modificaría de forma relevante su posición en uno de los sectores estratégicos del país.
Conversaciones lideradas por Rubio y Rodríguez
Las negociaciones estarían encabezadas por el secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, y la presidenta interina de Venezuela, Delcy Rodríguez. Por ahora, no se conocen ni el alcance exacto de la participación que asumiría Estados Unidos ni las condiciones bajo las que se produciría la transferencia o el control de los campos.
La operación no se limitaría a una mayor influencia política o regulatoria sobre la industria petrolera venezolana. De concretarse, Washington pasaría a tener una participación económica directa en varios yacimientos. Ese cambio afectaría también al equilibrio interno del sector, dominado durante años por la petrolera estatal PDVSA y sometido después a una presión creciente.
Parte de los campos incluidos en las conversaciones habría estado vinculada anteriormente a intereses chinos. Por ello, el acuerdo tendría una dimensión adicional a la estrictamente energética: una mayor presencia estadounidense podría reducir la influencia de Pekín en Venezuela.
Un plan que ya había sido planteado
Según la información publicada por Axios, la posibilidad de que Estados Unidos obtuviera acceso o una participación en la industria petrolera venezolana ya había sido abordada por Donald Trump antes de la detención de Nicolás Maduro. El planteamiento, que entonces no llegó a materializarse, estaría tomando forma ahora mediante estas conversaciones.
El interés de Washington se explica por el potencial de los recursos venezolanos. El país cuenta con las mayores reservas probadas de petróleo del mundo, aunque durante años de dificultades económicas y falta de inversión ha extraído mucho menos crudo del que podría producir.
Los campos que estarían sobre la mesa reunirían, según la publicación estadounidense, una cantidad muy elevada de petróleo. Axios apunta incluso a que un acuerdo podría duplicar las reservas de Estados Unidos. Se trata de una previsión recogida por el medio, no de un dato confirmado en el marco de las negociaciones.
Sin detalles sobre producción y condiciones
La información también menciona una posible capacidad de producción de 90 millones de barriles diarios. La cifra resulta especialmente elevada y el artículo no ofrece detalles adicionales que permitan interpretarla o verificarla. Por ese motivo, no puede presentarse como una capacidad productiva confirmada ni como un resultado asegurado del eventual pacto.
El desenlace de las conversaciones sigue abierto. Todavía no está definido qué porcentaje controlaría Estados Unidos, qué campos quedarían incluidos ni cómo se articularía la relación con PDVSA y las autoridades venezolanas. Si las negociaciones llegan a buen puerto, Washington obtendría una posición mucho más directa en la industria petrolera del país, al tiempo que ampliaría su presencia económica y limitaría potencialmente el espacio de los intereses chinos.










