Las acciones de PayPal llegaron a desplomarse un 14% el viernes en la plataforma alternativa Blue Ocean, después de que Stripe y Advent abandonaran su intento de adquirir la compañía de pagos. El consorcio habría planteado una oferta superior a 50.000 millones de dólares, pero las negociaciones terminaron sin acuerdo, según Bloomberg, que cita a fuentes conocedoras de la operación.
Una oferta que no convenció a PayPal
La posible compra de PayPal había avanzado durante las últimas semanas. Stripe y la firma de inversión Advent estaban dispuestas a pagar más de 50.000 millones de dólares, aunque esa primera propuesta fue considerada demasiado baja por la compañía, según informó previamente The Wall Street Journal.
Las partes negociaron después un precio más elevado, pero tampoco lograron cerrar un acuerdo. Bloomberg señala que Stripe y Advent han desistido por ahora de la operación. La puerta no estaría completamente cerrada: el consorcio podría presentar una nueva oferta si cambian las circunstancias.
De haberse completado, la transacción habría figurado entre las mayores adquisiciones apalancadas de la historia. Su fracaso elimina, al menos de momento, una de las principales expectativas que habían sostenido la recuperación bursátil de PayPal.
El mercado pierde el catalizador de la recuperación
Los rumores de una adquisición contribuyeron de forma significativa a mejorar el sentimiento de los inversores hacia PayPal. La acción había subido más de un 40% durante el trimestre, hasta situar la valoración de la compañía en unos 52.600 millones de dólares.
El repunte también estuvo respaldado por unos resultados trimestrales que superaron las expectativas, pero la posibilidad de una operación corporativa se convirtió en uno de sus principales motores. Por eso la noticia sobre la retirada de Stripe y Advent provocó una reacción tan brusca fuera del horario habitual de negociación en Wall Street.
PayPal fue uno de los primeros referentes de los pagos digitales a finales de los años noventa. En los últimos años, sin embargo, ha afrontado una competencia cada vez mayor por parte de compañías como Apple y Google, al tiempo que encontraba dificultades para renovar su tecnología de pagos. La caída de su valor bursátil terminó atrayendo el interés de potenciales compradores.
PayPal tendrá que ejecutar su estrategia en solitario
La compañía trabaja ahora en recuperar el rumbo sin el respaldo de una operación de compra. PayPal apartó este año a su consejero delegado, Alex Chriss, y nombró como sucesor a Enrique Lores, que dirige la empresa desde marzo.
El nuevo máximo ejecutivo pretende establecer objetivos financieros más claros y asignar una meta de ingresos propia a cada línea de negocio. El propósito es que los inversores puedan identificar con mayor precisión qué áreas están creciendo y cuáles están perdiendo terreno.
Stripe, por su parte, también está concentrando esfuerzos en el ámbito de la inteligencia artificial. A comienzos de este mes anunció la adquisición de OpenRouter, una plataforma de rápido crecimiento que ofrece acceso a cientos de modelos de IA. La operación deja así a PayPal ante el reto de demostrar que puede reactivar su crecimiento y mejorar su posición competitiva sin una adquisición que le aporte un nuevo respaldo estratégico.










