Nvidia volvió a encender el entusiasmo por la inteligencia artificial en los mercados. Sus acciones subieron casi un 9% después de que la compañía presentara unos resultados trimestrales mejores de lo previsto y, sobre todo, ofreciera una previsión de crecimiento de los ingresos del 70% para el ejercicio fiscal de 2028. El movimiento añadió alrededor de 440.000 millones de dólares a su capitalización bursátil en una sola sesión.
La reacción del mercado contrasta con lo ocurrido en las cuatro publicaciones de resultados anteriores. En todas ellas, Nvidia había terminado cayendo al día siguiente, incluso cuando sus cifras cumplían o superaban las expectativas. Esta vez, los inversores interpretaron las previsiones como una señal de que la demanda vinculada a la inteligencia artificial mantiene su fuerza.
Una previsión que supera las dudas sobre el ciclo de la IA
La principal sorpresa no estuvo únicamente en las cuentas del trimestre, sino en las perspectivas comunicadas por la dirección. Colette Kress, directora financiera de Nvidia, afirmó que la empresa espera un crecimiento de los ingresos del 70% en el ejercicio fiscal de 2028.
Jensen Huang, consejero delegado de la compañía, elevó aún más el tono al señalar que la demanda es “mucho mayor que el 70%”, aunque Nvidia no puede atenderla por completo debido a sus limitaciones de suministro. El mensaje respondió a una de las principales preocupaciones que habían aparecido en el mercado: si el gasto de los grandes proveedores tecnológicos en inteligencia artificial estaba creciendo demasiado rápido y si esas inversiones terminarían ofreciendo una rentabilidad suficiente.
En las últimas semanas también se habían planteado dudas sobre la posibilidad de que las estructuras de financiación fueran demasiado circulares. La respuesta de Nvidia apunta a que el ciclo todavía tiene recorrido. Según Huang, la inteligencia artificial ha alcanzado un punto de inflexión y su despliegue ya no está concentrado en un único gran laboratorio. En su visión, varios laboratorios punteros, empresas emergentes, proyectos de código abierto y aplicaciones de inteligencia artificial física están escalando al mismo tiempo.
Más clientes para reducir la dependencia de los hiperescaladores
Otro elemento destacado por el mercado fue la ampliación de la base de clientes. Los ingresos procedentes de servicios de nube de IA, clientes industriales y empresas sumaron 40.300 millones de dólares, un 138% más que un año antes.
El dato es relevante porque Nvidia busca demostrar que su crecimiento no depende exclusivamente de Amazon, Microsoft, Google y Meta. Si la demanda de sus chips se extiende entre compañías industriales, empresas y nuevos proveedores de servicios de inteligencia artificial, el ciclo podría apoyarse en una adopción más amplia y no solo en los presupuestos de inversión de un reducido grupo de hiperescaladores.
El cambio de ánimo se trasladó también a otros valores del sector. Broadcom e Intel, entre las compañías de semiconductores, acompañaron las subidas, mientras que Nebius, proveedor de servicios de nube de nueva generación, también recibió el respaldo del mercado.
La capacidad de suministro sigue siendo el principal límite
La previsión de crecimiento no elimina los riesgos operativos ni competitivos. Nvidia continúa afrontando restricciones en su cadena de suministro. TSMC, su principal socio de fabricación, mantiene problemas de capacidad, mientras que la memoria necesaria para construir sus sistemas de inteligencia artificial también sigue siendo escasa.
A esto se suma el avance de los chips desarrollados internamente por grandes clientes y laboratorios de IA. Por ahora, esa competencia no representa una amenaza directa para la posición dominante de Nvidia, según el contexto recogido en la información, pero podría presionar con el tiempo tanto sus márgenes como su cuota de mercado.











