La industria alemana está elevando la presión sobre el canciller Friedrich Merz para que adopte una posición más firme frente a China. Las empresas reclaman medidas más contundentes contra lo que consideran una competencia desleal por parte de sus rivales chinos, según informó Reuters desde Berlín.
Un giro en la relación con Pekín
El tono de los representantes empresariales supone un cambio respecto a la tradicional cautela de Alemania ante las barreras comerciales. Durante años, el país se resistió a endurecer este tipo de medidas por temor a que China respondiera con represalias.
Ahora, la industria reclama que el Gobierno de Merz adopte una postura más firme para hacer frente a las condiciones competitivas que atribuye a las empresas chinas. La presión se produce mientras el sector plantea la necesidad de una respuesta política más contundente ante esa situación.
Presión sobre el Gobierno de Merz
La petición empresarial coloca al canciller ante la necesidad de equilibrar dos riesgos: responder a las quejas de la industria alemana y evitar un deterioro de la relación comercial con Pekín. La fuente no detalla qué medidas concretas proponen las empresas ni qué decisión estudia el Ejecutivo.
La creciente firmeza de la industria marca, por tanto, un alejamiento de la política de prudencia que había predominado en Alemania frente a las restricciones comerciales. El debate se centra ahora en hasta dónde está dispuesto a llegar el Gobierno para proteger a sus empresas sin desencadenar una respuesta de China.












