Monederos vinculados al grupo norcoreano Lazarus movieron más de 30 millones de dólares en criptomonedas presuntamente robadas a través de Hyperliquid, según el análisis en cadena del investigador Emmett Gallic. La operativa adquiere una relevancia especial porque Lazarus está incluido en la lista de sanciones de Estados Unidos y Hyperliquid estudia su posible entrada regulada en ese mercado.
Cuatro transferencias de Bitcoin hacia Hyperliquid
Los movimientos se realizaron mediante HyperUnit, un servicio que permite transferir activos entre distintas redes de blockchain. Los datos analizados por Gallic muestran cuatro grandes transferencias de Bitcoin, por importes de 244 BTC, 262 BTC, 136 BTC y 121 BTC.
Las direcciones implicadas ya habían sido relacionadas con Lazarus por el investigador ZachXBT. En mayo de 2024, este identificó siete monederos de Bitcoin que, según su investigación, estaban vinculados al grupo de hackers norcoreano. En conjunto, esas direcciones almacenaban alrededor de 891 BTC, valorados entonces en unos 61,8 millones de dólares.
Un análisis posterior de ZachXBT amplió el alcance de las operaciones atribuidas al grupo: más de 200 millones de dólares en criptomonedas robadas podían relacionarse con más de 25 ataques informáticos distintos.
Los fondos se repartieron entre varias redes y plataformas
Una vez trasladado el Bitcoin al ecosistema de Hyperliquid, parte de los activos se convirtió en otras criptomonedas, entre ellas Ethereum (ETH) y Solana (SOL). Posteriormente, los fondos se distribuyeron por varias cadenas, incluidas Ethereum, Solana y Tron.
El rastro también apunta a movimientos hacia plataformas de negociación como KuCoin, LBank y Kraken, además de varios servicios desplegados en la red Tron. La división de los activos entre diferentes cadenas, tokens y plataformas complica el seguimiento completo de las transferencias, una práctica habitual en operaciones destinadas a ocultar el origen de fondos.
La información disponible no determina por sí sola qué responsabilidad podría corresponder a Hyperliquid ni si la plataforma conocía el origen de los activos. El análisis se centra en el recorrido registrado en la cadena y en la vinculación previa de determinadas direcciones con Lazarus.
La posible expansión a Estados Unidos eleva la sensibilidad del caso
Lazarus está sujeto a sanciones de la Office of Foreign Assets Control (OFAC), dependiente del Departamento del Tesoro estadounidense. En consecuencia, las personas y empresas de Estados Unidos no pueden realizar libremente operaciones con partes sancionadas.
Los movimientos plantean dudas sobre la capacidad de las plataformas de criptomonedas para identificar y bloquear monederos relacionados con entidades sancionadas. La cuestión resulta especialmente delicada para Hyperliquid porque el Gobierno estadounidense estudia fórmulas para permitir su acceso regulado al mercado del país.
El presidente Donald Trump afirmó recientemente que el presidente de la Commodity Futures Trading Commission (CFTC), Michael Selig, trabaja en opciones para llevar Hyperliquid al mercado estadounidense «de una forma plenamente legal». Una eventual expansión situaría a la plataforma bajo una supervisión más directa y la sometería a las normas estadounidenses, incluidas las relativas a sanciones.
Por ahora, la actividad detectada no parece haber afectado de forma visible al token HYPE. La criptomoneda cotizaba en torno a 83,12 dólares y acumulaba una subida cercana al 60% en el último mes, según la información de referencia. Todavía no está claro si el caso provocará medidas por parte de los supervisores o de las plataformas mencionadas.
El episodio se produce en un contexto de mayor presión sobre el sector para cortar los flujos asociados a entidades sancionadas. Binance, por ejemplo, anunció recientemente que limitará gradualmente las transacciones a través de 16 plataformas de negociación y pagos tras las sanciones estadounidenses contra servicios vinculados a Irán y Rusia.











