El precio del Brent se sitúa en torno a los 96 dólares por barril y acumula una subida semanal superior al 7% después de los nuevos enfrentamientos entre Estados Unidos e Irán. El avance coloca al crudo en camino de registrar su mayor incremento semanal desde julio, en un mercado cada vez más pendiente de la seguridad del estrecho de Ormuz.
El riesgo vuelve a concentrarse en el estrecho de Ormuz
La escalada militar ha devuelto la tensión geopolítica al centro de las decisiones de los operadores petroleros. Estados Unidos realizó esta semana nuevos bombardeos sobre Irán y Teherán respondió con ataques contra bases estadounidenses en la región. Además, Irán lanzó misiles hacia Jordania, Kuwait y Baréin y mantuvo los ataques contra buques que atraviesan el estrecho de Ormuz.
Esta ruta marítima es una de las principales vías de salida del petróleo de Oriente Medio. Por eso, una interrupción prolongada del tráfico podría tener consecuencias relevantes para el suministro energético mundial. Mientras la navegación continúe con relativa normalidad, el impacto sobre el mercado puede mantenerse contenido. Sin embargo, una reducción significativa del volumen de crudo transportado cambiaría rápidamente el escenario.
La posibilidad de una nueva extensión del conflicto también sigue abierta. Israel ha señalado que podría volver a intervenir militarmente si lo considera necesario, lo que mantiene el riesgo de una escalada adicional en la región.
El mercado descuenta más riesgo geopolítico
El vicepresidente estadounidense, JD Vance, trató el jueves de rebajar la tensión al afirmar que no puede hablarse de una guerra, dado que las principales operaciones militares habrían concluido hace semanas. Esa interpretación no es compartida por todos en Washington. El congresista republicano Pat Harrigan, miembro de la comisión de Defensa de la Cámara de Representantes, considera que la situación se encuentra estancada desde el punto de vista militar.
En este contexto, los operadores han vuelto a incorporar una prima de riesgo geopolítico en el precio del petróleo. Priyanka Sachdeva, analista de Phillip Nova, sostiene que esa incertidumbre seguirá presionando al mercado energético mientras no mejore de forma estructural la seguridad en torno a Ormuz.
La subida semanal se suma a un recorrido especialmente alcista durante el año. El Brent se ha encarecido casi un 60% desde enero, mientras que combustibles como la gasolina y el diésel también han registrado fuertes avances. En Estados Unidos, el precio del diésel alcanzó esta semana su nivel más alto desde mediados de 2022. En Europa, las reservas de combustible se encuentran muy por debajo de los niveles habituales para esta época del año.
El suministro aún no se ha interrumpido por completo
Pese a la tensión militar y al acercamiento del Brent a los 100 dólares, todavía no se ha producido una interrupción total del suministro de petróleo procedente de Oriente Medio. Los petroleros continúan saliendo del golfo Pérsico a través del estrecho de Ormuz y funcionarios estadounidenses aseguran que todavía se transportan volúmenes considerables de crudo.
Arabia Saudí tampoco elevó para el próximo mes el precio de su principal tipo de petróleo, una señal de que, por ahora, la disponibilidad de barriles sigue siendo suficiente para evitar una alteración mayor del mercado. La evolución del tráfico por Ormuz será, por tanto, el principal indicador para medir si la actual presión sobre el crudo se mantiene o da paso a un shock de suministro más profundo.











