El Banco Central Europeo (BCE) probablemente elevará los tipos de interés en 0,25 puntos porcentuales la próxima semana, según una amplia mayoría de los economistas encuestados por Bloomberg. La subida situaría la tasa de depósito en el 2,5% y, de acuerdo con esa previsión, marcaría el último incremento del actual ciclo, al menos por el momento.
La expectativa de los economistas choca con la que reflejan los mercados financieros. Los operadores descuentan alrededor de tres subidas adicionales desde ahora hasta mediados del próximo año. La diferencia revela la incertidumbre que afronta el BCE, especialmente por el repunte de los precios de la energía y el riesgo de que un episodio inicialmente temporal termine extendiéndose al conjunto de la economía.
Una subida que podría dar paso a una pausa
La mayoría de los analistas consultados espera que el BCE mantenga los tipos en el 2,5% hasta 2027 incluido. Más de tres cuartas partes consideran que, con ese nivel, la política monetaria ya tendría un efecto algo restrictivo sobre la economía.
Ken Egan, de Kroll Bond Rating Agency Europe, sostiene que el banco central probablemente presentará el aumento de 25 puntos básicos como una medida necesaria. Sin embargo, no prevé que la institución anticipe de inmediato otra subida. En su lugar, el BCE podría insistir en que las próximas decisiones dependerán de la evolución de los datos económicos, en particular de la inflación y de los salarios.
El debate no está cerrado dentro del propio banco central. Isabel Schnabel ha advertido de la importancia de actuar a tiempo para evitar los llamados efectos de segunda ronda: una dinámica en la que los precios más altos impulsan los salarios y las empresas trasladan después ese aumento de costes a sus productos.
Otros responsables de política monetaria se han mostrado más partidarios de seguir endureciendo las condiciones financieras. Gediminas Simkus, gobernador del banco central de Lituania, considera que una sola subida “no será suficiente”. Dimitar Radev, su homólogo búlgaro, también mantiene abierta esa posibilidad y señala septiembre y diciembre como momentos en los que podrían producirse nuevos aumentos.
El petróleo y el gas complican el escenario
La principal fuente de incertidumbre procede de la situación en Oriente Medio. Estados Unidos e Irán han vuelto a enfrentarse en torno al estrecho de Ormuz, una ruta esencial para el comercio mundial de energía. El Brent se acerca de nuevo a los 100 dólares por barril, mientras que el gas europeo ha repuntado con fuerza hasta niveles que no se veían desde 2023.
Para el BCE, un encarecimiento puntual de la energía no implica necesariamente una respuesta inmediata mediante nuevos tipos. El riesgo aumenta si el petróleo y el gas permanecen caros durante un periodo prolongado y el impacto se traslada a otros precios, a los salarios y a las expectativas de inflación.
“El estrecho de Ormuz se ha convertido en el factor decisivo para las futuras decisiones del BCE”, afirma Dennis Shen, profesor de la International School of Management de la TU Berlin. A su juicio, el banco central puede ignorar en buena medida un choque energético temporal, pero tendrá más dificultades para hacerlo si la perturbación persiste y se convierte en un problema inflacionista más amplio.
La economía europea aún resiste
Por ahora, la actividad económica ofrece al BCE cierto margen. El crecimiento del segundo trimestre superó las expectativas y las encuestas empresariales recientes siguen apuntando a una evolución sólida. Los economistas esperan, por ello, que la institución revise al alza su previsión de crecimiento para 2026, mientras que las perspectivas a medio plazo y las expectativas de inflación apenas cambiarían.
El desenlace dependerá en gran medida de la energía. Si el repunte provocado por la crisis en Oriente Medio resulta temporal, la previsión de una pausa tras la próxima subida conservará respaldo. Si el petróleo y el gas siguen elevados durante más tiempo, el escenario que hoy descuentan los mercados —con varias subidas adicionales— podría acercarse a la hoja de ruta del BCE.











