Alphabet, Amazon, Nvidia y Microsoft registraron en conjunto más de 160.000 millones de dólares en beneficios adicionales durante el último trimestre gracias a sus participaciones en compañías de inteligencia artificial, según datos citados por Financial Times. La cifra, sin embargo, no procede de la actividad ordinaria de estas empresas, sino en buena medida de la revalorización contable de inversiones en firmas como OpenAI, Anthropic y SpaceX.
La diferencia es relevante para interpretar la salud del actual ciclo de la IA. Estos beneficios no equivalen a ingresos recurrentes por servicios en la nube, publicidad, chips o software, ni representan necesariamente entradas de efectivo. Reflejan el aumento del valor de participaciones financieras en un momento de fuertes valoraciones dentro del sector.
El impacto de las inversiones aparece en “otros ingresos”
Las grandes tecnológicas contabilizan las variaciones de valor de algunas de sus inversiones bajo la partida “otros ingresos”. Con el repunte de las valoraciones de las empresas de IA, ese apartado ha adquirido un peso extraordinario en sus cuentas trimestrales.
En Alphabet, “otros ingresos” alcanzó los 97.900 millones de dólares en el último trimestre. En Amazon ascendió a 53.400 millones, mientras que Nvidia sumó otros 7.700 millones. La fuente no detalla en este punto la cifra correspondiente a Microsoft, aunque incluye a la compañía en el cálculo conjunto de más de 160.000 millones.
El efecto puede hacer que los resultados de algunos de los principales proveedores de infraestructura tecnológica parezcan más robustos desde el punto de vista operativo de lo que realmente son. Si una parte sustancial del crecimiento procede de participaciones revalorizadas, el beneficio total ofrece una señal menos directa sobre la demanda efectiva de chips, capacidad de computación en la nube o herramientas de software.
SpaceX refuerza el circuito de valoraciones
La salida a bolsa de SpaceX amplificó ese efecto. Alphabet y Nvidia ya contaban con participaciones en la compañía espacial de Elon Musk y, tras el aumento de su valor en el mercado, esas inversiones se revalorizaron con fuerza. La operación se produjo después de que SpaceX adquiriera xAI.
SpaceX se presenta cada vez más como parte de la infraestructura futura de la inteligencia artificial, entre otros motivos por sus planes para desarrollar centros de datos en órbita terrestre. Esa posición la convierte en un activo atractivo para quienes buscan exposición a la siguiente fase del auge de la IA, pero también contribuye a reforzar una dinámica circular.
Las grandes tecnológicas invierten en compañías de IA; las valoraciones de esas empresas suben impulsadas por el entusiasmo del mercado y, posteriormente, las revalorizaciones se reflejan en los beneficios contables de sus propios inversores. El resultado es una conexión cada vez más estrecha entre las expectativas sobre la IA y las cuentas de las compañías que financian su desarrollo.
La calidad del beneficio, en el centro del análisis
Los analistas encuadran el problema como una cuestión de calidad del beneficio. El rendimiento operativo de las grandes tecnológicas continúa siendo sólido, pero las ganancias puntuales asociadas a sus inversiones pueden distorsionar la imagen general. Atender únicamente al crecimiento del beneficio declarado podría llevar a sobreestimar la capacidad de generar resultados recurrentes.
Según Société Générale, la preocupación por esa calidad contribuyó a que los múltiplos de valoración de algunas grandes tecnológicas descendieran de alrededor de 25 veces a unas 20 veces el beneficio. El riesgo no se limita a la interpretación actual de las cuentas: si las revalorizaciones no se repiten el próximo año, el mismo efecto que hoy impulsa el crecimiento del beneficio podría convertirse en un lastre para las cifras publicadas.










