La pérdida de peso del dólar en las reservas oficiales de divisas no refleja un abandono generalizado de la moneda estadounidense. Un estudio de la Reserva Federal de Nueva York concluye que el descenso de su cuota mundial se concentra, sobre todo, en un grupo reducido de grandes tenedores, con China y Rusia como principales protagonistas.
El dólar representa actualmente entre el 56% y el 57% de las reservas oficiales de divisas, según los datos citados en el análisis. Es la proporción más baja en al menos tres décadas. En torno a 1999, la moneda estadounidense suponía cerca del 70% del total. Desde 2015, su cuota habría pasado del 64% a aproximadamente el 56%.
Una caída visible en las estadísticas globales
El retroceso también se aprecia al observar conjuntamente las cuatro grandes monedas de reserva: dólar, euro, yen japonés y libra esterlina. Su peso agregado se ha reducido hasta alrededor del 87%, igualmente el nivel más bajo en al menos 30 años. En paralelo, el resto de divisas ha ganado presencia y ya suma cerca del 13% de las reservas oficiales, de acuerdo con los datos del Fondo Monetario Internacional (FMI).
Estas cifras alimentan el debate sobre la desdolarización y pueden dar la impresión de que los bancos centrales están reduciendo de forma coordinada su exposición a los activos denominados en dólares. Sin embargo, los investigadores de la Fed de Nueva York advierten de que el dato mundial está muy condicionado por el tamaño de las reservas de cada país.
Las decisiones de un Estado que acumula cientos de miles de millones de dólares tienen un impacto mucho mayor sobre la media global que las de otro con un volumen de reservas reducido. Por eso, una variación concentrada en unas pocas economías puede alterar de manera significativa el porcentaje mundial, aunque la mayoría mantenga estable su posición.
China y Rusia explican buena parte del retroceso
El análisis de la Fed estudió el comportamiento de los países de forma individual entre 2015 y 2023. El resultado no muestra una mayoría clara de bancos centrales reduciendo el peso del dólar. En términos generales, hubo tantos países que elevaron su proporción de activos en dólares como los que la recortaron.
China y Rusia fueron los principales responsables de la caída entre 2015 y 2019, al reducir su preferencia por los activos denominados en la moneda estadounidense. Turquía, Perú y España también contribuyeron negativamente, aunque con un efecto mucho menor. En sentido contrario, Suecia y Suiza incrementaron el peso del dólar en sus reservas.
El caso suizo ilustra además cómo la cuota mundial puede disminuir sin que un país venda dólares. Suiza aumentó con fuerza sus reservas totales entre 2015 y 2019, pero partía de una proporción de dólares inferior a la media global. Ese crecimiento redujo automáticamente el porcentaje mundial, incluso mientras el país elevaba su propia exposición a la moneda estadounidense.
La mayoría mantiene una posición relativamente estable
Para el periodo comprendido entre 2019 y 2023 existen datos completos de 62 países. En conjunto, esas economías aumentaron ligeramente el peso del dólar en sus carteras, con una contribución positiva de 0,3 puntos porcentuales atribuida a cambios en sus preferencias.
El problema es que faltan datos completos de cuatro grandes tenedores: China, Rusia, México y Marruecos. Entre los cuatro reúnen aproximadamente tantas reservas como los otros 62 países analizados en conjunto. Para explicar la caída global de 2,3 puntos porcentuales registrada por el FMI, los investigadores calculan que esas cuatro economías tuvieron que aportar una contribución negativa cercana a dos puntos mediante cambios en la composición de sus reservas.
La conclusión es que prácticamente todo el descenso reciente podría estar concentrado en un grupo muy reducido de países. El dólar sigue desempeñando un papel relevante para los bancos centrales que necesitan liquidez, buscan estabilizar sus monedas o mantienen reservas como protección frente a perturbaciones financieras. El gráfico global apunta a una pérdida histórica de peso, pero no necesariamente a una salida coordinada de la moneda estadounidense.











