El Banco Central Europeo (BCE) subirá previsiblemente los tipos de interés este jueves. Los inversores dan por descontado el movimiento, aunque la justificación de la decisión resulta menos clara de lo que sugieren las cifras de inflación.
La energía concentra el problema
La evolución de los precios depende actualmente, casi por completo, del componente energético. Esa circunstancia complica la lectura de los datos y plantea dudas sobre hasta qué punto una subida de tipos responde a presiones inflacionistas persistentes o a un factor más específico y volátil.
Menos presión en el fondo
Al mismo tiempo, las presiones inflacionistas subyacentes —las que permiten evaluar mejor la tendencia de fondo— se están moderando. El contraste entre una inflación condicionada por la energía y un trasfondo de precios más débil hace que la decisión del BCE sea más compleja de lo que parece a primera vista.
El mercado, en cualquier caso, considera prácticamente segura la subida del jueves. La incertidumbre se concentra menos en el movimiento inmediato que en los motivos que lo sostienen y en la interpretación que el banco central haga de la evolución de los precios.











