Bitcoin (BTC) supera los 79.000 dólares tras avanzar algo más de un 0,6% en las últimas 24 horas, según los datos recogidos en TradingView. La recuperación se produce mientras el precio del Brent se aproxima a los 100 dólares por barril, un factor que habitualmente presiona a la baja a los activos digitales.
La resistencia mostrada por la criptomoneda resulta especialmente relevante porque el encarecimiento del petróleo suele alimentar las expectativas de inflación y endurecer las condiciones financieras. En esta ocasión, sin embargo, Bitcoin ha mantenido el tono positivo pese a ese entorno menos favorable.
Bitcoin resiste pese al repunte del petróleo
El comportamiento del mercado puede interpretarse como una señal de fortaleza para Bitcoin. En escenarios similares, una subida pronunciada del crudo tiende a lastrar su cotización. El hecho de que el activo avance mientras el Brent se acerca a los 100 dólares apunta, al menos por ahora, a una demanda capaz de absorber esas presiones.
La evolución se produce, además, con las rentabilidades de la deuda estadounidense en niveles que siguen siendo un obstáculo para la criptomoneda. El rendimiento del bono a 10 años continúa alrededor del 4,8%, mientras que el bono a 30 años se mantiene claramente por encima del 5,2%.
Unos tipos de interés elevados reducen la creación de crédito y ralentizan el crecimiento de la masa monetaria, un contexto que tradicionalmente dificulta el avance de Bitcoin. Estas rentabilidades responden, entre otros factores, al aumento del precio del petróleo y a la elevada demanda de capital vinculada a la expansión de la inteligencia artificial.
Aun con esas condiciones, Bitcoin se ha recuperado de forma notable desde el mínimo situado en torno a los 60.000 dólares registrado durante el actual mercado bajista. La cotización vuelve ahora a situarse por encima de los 79.000 dólares, aunque el mercado afronta varios acontecimientos capaces de aumentar la volatilidad.
La inflación de Estados Unidos centra la atención
El foco inmediato está puesto en los datos de inflación que se conocerán el jueves y el viernes. La agenda comenzará con el índice de precios de producción (PPI) y continuará al día siguiente con el índice de precios al consumo (CPI).
Ambos indicadores serán relevantes para las expectativas sobre la política monetaria de la Reserva Federal, que anunciará su próxima decisión sobre los tipos de interés el miércoles siguiente. Los inversores prestarán especial atención a la inflación subyacente, que excluye los precios de la energía.
Ese dato permitirá valorar hasta qué punto el encarecimiento del petróleo se está trasladando al resto de la economía. Si la presión se extiende a otros sectores, podrían ganar fuerza las posiciones favorables a una nueva subida de tipos. En cambio, un impacto limitado reduciría la necesidad de un mayor endurecimiento monetario.
Las noticias relacionadas con la guerra en torno a Irán también pueden provocar movimientos bruscos en los mercados. Para Bitcoin, no obstante, la referencia principal durante los próximos días será la combinación de inflación, deuda y expectativas sobre la Reserva Federal.










