El Departamento del Tesoro de Estados Unidos anunciará hoy, hacia las 17:00 horas peninsulares españolas, el importe exacto de su próxima recompra de deuda pública. La operación partirá de un mínimo de 4.000 millones de dólares y se ha convertido en una prueba para medir hasta dónde está dispuesto a intervenir el secretario del Tesoro, Scott Bessent, ante el repunte de los tipos de interés a largo plazo.
El Tesoro utilizará ese importe el jueves para recomprar bonos con vencimientos de entre diez y veinte años. El mercado espera una cifra de entre 5.000 y 6.000 millones de dólares, mientras que Morgan Stanley considera que los 10.000 millones marcarían un techo práctico para la operación. La razón es sencilla: los fondos tendrían que proceder de nuevas emisiones de deuda a corto plazo o, según una posibilidad conocida recientemente, de la reserva de caja del Gobierno, que ronda los 950.000 millones de dólares.
Una cifra con consecuencias para el mercado
El anuncio llega acompañado de una elevada expectación porque cada resultado tendrá una lectura distinta. Si el Tesoro se limita a los 4.000 millones, los operadores podrían interpretarlo como una decepción y aumentar la presión vendedora sobre los bonos. En cambio, una recompra cercana a los 10.000 millones elevaría las expectativas para las siguientes operaciones y obligaría a Washington a mantener un nivel de intervención más ambicioso.
Bessent ya ha anticipado que el programa puede superar el umbral inicialmente comunicado. Tras duplicar el importe de las recompras, aseguró en CNBC que el Tesoro iba a “crear mercado” y que la cifra podía ser “superior a 4.000 millones por emisión”. El economista jefe de Wrightson ICAP, Lou Crandall, ha señalado que una operación de 10.000 millones supondría admitir que el Tesoro no calibró bien su anuncio del 19 de agosto.
El momento también es delicado. El anuncio se produce unas horas antes de que se reciban ofertas por nuevos bonos estadounidenses a diez años, mientras que el jueves se celebrará la subasta de deuda a treinta años. La respuesta de los inversores permitirá comprobar si la recompra consigue aliviar la tensión o si el mercado exige medidas de mayor alcance.
El coste de refinanciar la deuda estadounidense
La intervención se produce después de una fuerte venta de deuda pública. La rentabilidad del bono estadounidense a treinta años llegó al 5,31% el 17 de agosto, el nivel más alto desde 2007. La del bono a diez años se sitúa ahora en el 4,80%, por encima de cualquier registro de agosto.
El repunte tiene un impacto directo sobre las cuentas públicas. Este año vencen alrededor de 10 billones de dólares de deuda estadounidense, cerca de un tercio de toda la deuda negociable, emitida en buena parte cuando los costes de financiación eran mucho más bajos. Cada punto porcentual adicional al refinanciar ese volumen implica unos 100.000 millones de dólares más en intereses anuales.
Hasta julio, Washington había pagado 931.000 millones de dólares en intereses, un 11% más que un año antes. El mecanismo puede retroalimentarse: unos tipos más altos elevan el déficit, el déficit obliga a emitir más deuda y un mayor volumen de emisiones puede presionar de nuevo al alza las rentabilidades.
Una señal relevante para Bitcoin y el oro
El Tesoro puso en marcha en 2024 un programa rutinario de recompra de bonos antiguos para apoyar la liquidez. Hasta agosto, las operaciones en los vencimientos largos ascendían a 2.000 millones de dólares. El 19 de agosto, Bessent duplicó esa cantidad fuera del calendario habitual, una decisión que provocó una caída inmediata de la rentabilidad a treinta años, del 5,28% al 5,19%. Dos días después, ese movimiento se había evaporado.
Aunque el volumen de las recompras es reducido frente a una deuda pública superior a 40 billones de dólares, el mercado las interpreta como una señal de que Washington está dispuesto a actuar antes de que los tipos se disparen. El propio Bessent ha descrito el programa como una respuesta a “la fiebre” que se estaba acumulando en el mercado.
Bitcoin (BTC) y el oro reaccionaron con mayor intensidad al anuncio de agosto: el primero avanzó más de un 5% en 24 horas y el metal subió un 2,7%. La explicación recogida por el mercado combina la expectativa de una política favorable a tipos más bajos, una posible depreciación del dólar y el temor a una mayor inflación. La recompra puede aliviar la presión a corto plazo, pero no reduce el déficit ni detiene el crecimiento de la deuda. Por eso, la cifra que el Tesoro publique hoy será observada tanto como una medida operativa como una declaración sobre su disposición a sostener el mercado de bonos.











