Bitcoin vuelve a acercarse a los 80.000 dólares después de recuperar buena parte de la caída registrada en las últimas sesiones. La criptomoneda llegó a negociarse en torno a 78.800 dólares a primera hora y posteriormente escaló hasta rozar esa barrera, en un movimiento que devuelve algo de impulso al mercado. La dirección definitiva, sin embargo, podría depender de los datos de inflación de Estados Unidos que se publicarán entre mañana y el viernes.
En el mínimo alcanzado ayer a última hora de la tarde, el precio de Bitcoin llegó a situarse en 77.600 dólares. Desde entonces, la subida acumulada se aproxima al 3%, mientras que solo durante la mañana el avance superaba el 1%, según los datos recogidos por CoinGecko.
La resistencia de los 80.000 dólares vuelve a estar en juego
El repunte se produce mientras Bitcoin continúa moviéndose dentro de un patrón técnico conocido como techo en diamante. Esta figura se caracteriza por una primera fase de expansión de los movimientos, seguida de otra en la que el rango de cotización se estrecha. En la sesión actual, el precio vuelve a aproximarse a la parte superior de esa formación, según el análisis de TradingView/Newsbit.
El patrón suele interpretarse como una señal bajista, aunque no conduce siempre a descensos. Las estadísticas recopiladas por Thomas Bulkowski, autor de Encyclopedia of Chart Patterns, apuntan a que la ruptura se produce a la baja en el 54% de los casos. El resultado, por tanto, no está predeterminado.
Un cierre diario por encima de los 80.000 dólares podría abrir el camino hacia los 82.300 dólares, nivel que Bitcoin alcanzó como máximo la semana pasada. Por encima de esa referencia aparece el máximo de mayo, situado en 82.850 dólares. La superación de esa zona sería interpretada como una confirmación de cambio de tendencia; en el escenario más sólido, esa ruptura debería quedar respaldada por una vela semanal por encima del nivel.
La inflación puede definir el próximo movimiento
El mercado tiene ahora la atención puesta en dos publicaciones macroeconómicas de Estados Unidos. Mañana se conocerá el índice de precios de producción (IPP), que servirá como primera referencia, y el viernes llegará el índice de precios al consumo (IPC). En ambos casos, los inversores seguirán especialmente las cifras subyacentes, que excluyen los alimentos y la energía por la elevada volatilidad de estos componentes.
La evolución de la energía vuelve a ser un elemento de vigilancia. El precio del petróleo ha subido con fuerza por la escalada de la guerra en Irán, pero esa volatilidad explica precisamente por qué alimentos y energía se dejan fuera de la lectura subyacente. La cuestión relevante para la Reserva Federal es si el encarecimiento de la energía termina trasladándose al resto de la economía: por ejemplo, a través del aumento de los costes de transporte y su posterior repercusión en los precios finales.
Tras el informe de empleo publicado el viernes, una ligera mayoría del mercado considera ahora probable que el banco central estadounidense suba los tipos la próxima semana. Una inflación superior a lo esperado podría reforzar esa previsión, mientras que unos datos más moderados tendrían el efecto contrario.
El vínculo con Bitcoin pasa por el apetito por el riesgo. Un eventual aumento de los tipos suele reducir el incentivo para mantener posiciones en activos más sensibles a las condiciones financieras, mientras que una lectura más suave de la inflación podría aliviar esa presión. Por eso, el mercado afronta las próximas sesiones con una referencia técnica inmediata —los 80.000 dólares— y dos catalizadores macroeconómicos capaces de inclinar la balanza.










