Irán está permitiendo que sus exportadores repatríen ingresos mediante criptomonedas como Tether (USDT) y Bitcoin (BTC), en un giro que facilita el acceso a fondos mantenidos fuera del país mientras Estados Unidos endurece la presión financiera sobre Teherán.
El cambio afecta a las normas cambiarias que durante años obligaron a las empresas exportadoras a vender buena parte de sus ingresos en el extranjero a través de una plataforma estatal y a tipos de cambio inferiores a los del mercado. Esa política llevó a muchas compañías a mantener el dinero fuera de Irán. La justicia iraní calcula que existen más de 100.000 millones de dólares en fondos no declarados.
Según empresarios y fuentes internas citados por Financial Times, el banco central ha dejado de aplicar de forma estricta esas exigencias desde que Estados Unidos e Israel iniciaron la guerra a finales de febrero. Los comerciantes pueden ahora utilizar plataformas iraníes de criptoactivos para liquidar operaciones y enviar los fondos al país.
«El banco central no pregunta cómo se ha transferido ese dinero», afirma un empresario cercano al régimen citado por el diario británico. «Recibir criptomonedas por las exportaciones ya está plenamente normalizado».
USDT gana peso como vía de repatriación
La dimensión de este circuito sigue siendo limitada frente a las necesidades financieras de Irán. La plataforma de análisis TRM Labs calcula que durante 2025 circularon en el país alrededor de 10.000 millones de dólares en criptomonedas.
Tether concentra buena parte de esa actividad. USDT es la mayor stablecoin del mercado y está diseñada para mantener una paridad con el dólar estadounidense, una característica que la convierte en una herramienta especialmente útil para mover valor en una economía sometida a controles y restricciones cambiarias. Bitcoin también figura entre los activos utilizados por los exportadores.
Sin embargo, los volúmenes registrados en criptoactivos apenas equivalen a una décima parte de los 94.000 millones de euros que más de 20.000 empresas y particulares todavía deben repatriar, según Zabihollah Khodaian, responsable del organismo de inspección de Irán. Alireza Bozorgmehri, de la Iran Digital Transformation Association, pone en duda que las criptomonedas puedan cubrir por sí solas unas necesidades de esa magnitud.
Washington incluye los activos digitales en su ofensiva
La relajación iraní coincide con una nueva ofensiva estadounidense. El 24 de agosto, el Departamento del Tesoro de Estados Unidos lanzó la operación Economic Outcast, concebida para cortar las fuentes de ingresos de Irán. El secretario del Tesoro, Scott Bessent, describió el inicio de la campaña como un «Día D económico» y advirtió a otros países de que tendrían que elegir entre hacer negocios con Washington o con Teherán.
La estrategia contempla sanciones secundarias para empresas no estadounidenses que continúen operando con Irán. El sector iraní de los activos digitales fue incluido formalmente entre los objetivos de las medidas, junto con el oro, la tecnología, la aviación y el transporte marítimo. El Tesoro ya había identificado anteriormente las criptomonedas como uno de los instrumentos preferidos por el régimen para eludir las sanciones.
Teherán también está aumentando la presión dentro del país sobre las compañías que retienen fondos en el extranjero. La justicia detuvo el martes a 22 personas vinculadas a operadores petroleros, según informó el portavoz Ali Kazemi.
Para el economista político Saeed Laylaz, la importancia de las criptomonedas seguirá creciendo a medida que la economía iraní opere de forma más clandestina. «El bloqueo tiene agujeros», sostiene. La flexibilización de los controles cambiarios muestra que Teherán está dispuesto a aprovechar esos canales, aunque los datos disponibles apuntan a que todavía representan una fracción de los fondos pendientes de repatriación.










