SkyAI afrontará su junta anual del 18 de septiembre bajo una presión creciente. Un grupo de accionistas y Forward Industries buscan impedir la reelección de sus cinco directores, en un conflicto que combina el gobierno de la compañía, una posible dilución y varias operaciones relacionadas.
Una votación marcada por la disputa accionarial
La junta se celebrará después de que SkyAI rechazara una oferta de compra planteada por Forward Industries mediante un intercambio de acciones. La negativa no ha cerrado el enfrentamiento entre ambas partes. Al contrario, Forward mantiene su interés en adquirir la compañía mientras intenta cuestionar la continuidad de todo el consejo sometido a votación.
El alcance de la oposición es relevante: la iniciativa no se limita a disputar un puesto concreto, sino que pretende bloquear la reelección de los cinco directores de SkyAI. El grupo de accionistas que participa en la contestación también cuestiona una posible dilución y determinadas operaciones relacionadas, aunque la información disponible no detalla el contenido de esas transacciones ni el mecanismo exacto de la dilución.
La pugna por las tesorerías de Solana
El conflicto corporativo se desarrolla además en un sector específico del mercado digital: las tesorerías corporativas vinculadas a Solana. SkyAI y Forward Industries compiten por ganar una posición dominante en este segmento, lo que añade una dimensión estratégica a la disputa por el control y la dirección de la primera.
En ese contexto, la oferta rechazada y la ofensiva contra la reelección del consejo forman parte de un mismo pulso empresarial. Para SkyAI, la junta llega tras haber desestimado la propuesta de adquisición; para Forward, la presión accionarial convive con su insistencia en comprar la compañía.
Un desenlace pendiente de la junta
La reunión del 18 de septiembre será el próximo punto formal del conflicto. En ella, los accionistas deberán pronunciarse sobre la continuidad de los cinco directores, mientras siguen sobre la mesa las objeciones relativas a la posible dilución y a otras operaciones relacionadas.
El resultado permitirá medir el respaldo efectivo al actual órgano de gobierno, pero no resolverá necesariamente la pugna estratégica entre las dos empresas. La disputa se mantiene abierta tanto en el plano accionarial como en la carrera por las tesorerías corporativas de Solana.











