Solana mantuvo la producción de bloques el 12 de agosto, pero estuvo cerca de perder la finalidad de las transacciones después de que un fallo de infraestructura dejara sin capacidad de voto a validadores que representaban aproximadamente el 29% de la participación de la red. La incidencia no detuvo completamente la cadena, aunque sí redujo con fuerza su rendimiento y retrasó la confirmación irreversible de los bloques.
Un fallo de rutas dejó fuera a casi un tercio de la participación
La interrupción se originó en Teraswitch, que la Fundación Solana describió como el mayor proveedor de infraestructura de la red. Según el análisis posterior de la compañía, una ruta predeterminada obsoleta que permanecía en un enrutador periférico de Miami se activó durante unas tareas rutinarias de mantenimiento de un proveedor de tránsito.
El problema se agravó por unos valores intercambiados en una política de enrutamiento. La configuración aplicó una instrucción de “no exportar” hacia Europa y Asia-Pacífico, de modo que la ruta defectuosa se propagó por la red de Teraswitch. Como consecuencia, los centros de datos afectados dejaron de poder acceder a internet a través de sus enrutadores locales operativos.
En total, doce instalaciones de Europa y Asia-Pacífico perdieron la conectividad tanto con internet como entre sí. Entre ellas había centros que alojaban validadores de Solana y nodos de acceso RPC, utilizados para que las aplicaciones y los usuarios interactúen con la cadena de bloques.
Teraswitch comunicó que el tráfico de su proveedor se recuperó por completo 33 minutos después de la primera alerta. La compañía desplegó ese mismo día medidas adicionales para impedir que una ruta no válida vuelva a bloquear el acceso de los centros a sus enrutadores periféricos locales en buen estado. En su informe publicado en septiembre, indicó que la supervisión adicional de las rutas seguía en curso.
La red siguió activa, pero perdió rendimiento y margen de seguridad
Los datos de Metrika, una firma independiente de monitorización de riesgos en cadenas de bloques, confirmaron a grandes rasgos la escala del incidente y que la producción de bloques no llegó a interrumpirse. Sin embargo, la proporción de espacios de liderazgo omitidos superó el 32%, mientras que el procesamiento de transacciones que no eran votos cayó por debajo de 300 operaciones por segundo, frente a un rango habitual de entre 1.100 y 1.300.
La observación independiente también registró aproximadamente media hora durante la cual los nuevos bloques producidos aún no habían alcanzado la finalidad. Ese es el punto en el que las transacciones se consideran irreversibles dentro del mecanismo de consenso. El retraso acumulado se resolvió cuando se restablecieron las conexiones.
Solana necesita que más del 66% de la participación vote para mantener la finalidad del consenso. La participación que quedó desconectada, cercana al 29%, se situó entre cuatro y cinco puntos porcentuales por debajo del umbral aproximado del 33% que habría provocado una detención de la finalidad, según Metrika. La red evitó así un parón general de producción, aunque los sistemas que dependen de liquidaciones rápidas afrontaron un deterioro sustancial del servicio.
La concentración de infraestructura vuelve a estar en el foco
La Fundación Solana señaló que Teraswitch alojaba el 38% de la participación de la red en 2025 y que su equipo había reducido esa cuota por debajo del 30% antes de la incidencia. Ambas cifras no miden exactamente lo mismo: una se refiere a la participación alojada por el proveedor y la otra a la participación que perdió conectividad y capacidad de voto durante el fallo.
Aun así, el episodio expone el riesgo de concentrar validadores operados de forma independiente dentro de un mismo dominio de fallo. Aunque no compartieran operador, muchos perdieron el acceso a la red al depender de la misma infraestructura. La continuidad de la producción de bloques evitó una interrupción total, pero la caída del rendimiento y el estrecho margen frente al umbral de finalidad mostraron la importancia de diversificar proveedores y mejorar la observabilidad de las rutas.











