Solana estuvo cerca de perder la finalización de bloques el 12 de agosto, después de que un fallo de infraestructura dejara sin conexión a validadores que representaban aproximadamente el 29% del stake de la red. La cadena siguió produciendo bloques, pero aumentaron los espacios de liderazgo perdidos, cayó con fuerza el procesamiento de transacciones y la confirmación definitiva de los bloques llegó con retraso.
La red siguió activa, pero con un margen estrecho
El incidente fue recogido por una cuenta de la Solana Foundation el 14 de septiembre y contrastado en términos generales por Metrika, una firma independiente de monitorización de riesgos en redes blockchain. Sus datos muestran que la producción de bloques no llegó a detenerse, aunque el funcionamiento de Solana se deterioró de forma significativa.
La proporción de espacios perdidos superó el 32%, mientras que el procesamiento de transacciones que no correspondían a votos cayó por debajo de 300 por segundo. En condiciones habituales, esa métrica se situaba aproximadamente entre 1.100 y 1.300 transacciones por segundo. Además, durante alrededor de media hora los nuevos bloques no alcanzaron la finalización, el punto en el que las transacciones se consideran irreversibles. El retraso acumulado se resolvió cuando se recuperó la conectividad.
Solana necesita que vote más del 66% del stake para mantener la finalización del consenso. Según Metrika, el 29% que quedó fuera de servicio se mantuvo entre cuatro y cinco puntos porcentuales por debajo del umbral aproximado del 33% que habría provocado una interrupción de la finalización. La red, por tanto, evitó un alto completo de la producción, pero los usuarios y sistemas que dependen de liquidaciones rápidas se enfrentaron a un rendimiento sensiblemente inferior.
Un error de enrutamiento en Teraswitch
El origen estuvo en Teraswitch, descrito por la Solana Foundation como el mayor proveedor de infraestructura de Solana. El análisis posterior de la compañía atribuyó la interrupción a una ruta predeterminada obsoleta que permanecía en un router periférico de Miami.
Una tarea rutinaria de mantenimiento de un proveedor de tránsito activó esa ruta. Al mismo tiempo, unos valores intercambiados en una política de enrutamiento aplicaron una instrucción de “no exportar” hacia Europa y Asia-Pacífico. El resultado fue que la ruta defectuosa se propagó por la red de Teraswitch e impidió que varios centros de datos accedieran a internet a través de sus routers locales operativos.
Doce instalaciones de Europa y Asia-Pacífico perdieron la conectividad tanto con internet como entre sí. Entre ellas había infraestructura utilizada por validadores de Solana y por nodos RPC, que atienden solicitudes de lectura y envío de transacciones a la red. El tráfico del proveedor se recuperó por completo 33 minutos después de la primera alarma, según el informe de Teraswitch.
La concentración de infraestructura vuelve a quedar expuesta
El episodio pone el foco en un riesgo que no depende solo del número de operadores de validadores. Varias entidades gestionadas de forma independiente perdieron conexión al mismo tiempo porque compartían el mismo dominio de fallo: Teraswitch. La fundación señaló que el proveedor alojaba el 38% del stake de la red en 2025 y que su equipo había reducido esa participación por debajo del 30% antes de la interrupción.
Ambas cifras no miden exactamente lo mismo: una se refiere al stake alojado por el proveedor y la otra al stake que dejó de votar durante el incidente. Aun así, muestran la relevancia de la concentración de infraestructura para la resiliencia de la red.
Teraswitch aplicó ese mismo día medidas de refuerzo para impedir que una ruta inválida vuelva a bloquear el acceso de las instalaciones a routers periféricos locales que funcionen correctamente. En su análisis de septiembre, la compañía indicó que todavía trabajaba en sistemas adicionales de monitorización de rutas. La diversidad de proveedores y la capacidad para detectar este tipo de fallos siguen siendo, por tanto, elementos pendientes de evaluación para la continuidad operativa de Solana.












