El Banco de Inglaterra retirará del mercado 368.000 millones de libras en bonos soberanos británicos antes de septiembre de 2034, una operación que someterá a Bitcoin a un prolongado entorno de presión potencial sobre los tipos de interés y la liquidez. El anuncio, sin embargo, tuvo una primera acogida menos tensa de lo que cabría esperar: las rentabilidades de la deuda británica a largo plazo bajaron en la sesión posterior.
Un ajuste del balance que se prolongará hasta 2034
La cifra corresponde a la cartera de deuda adquirida con fines de política monetaria que aún conserva el banco central, después de separar 120.000 millones de libras en bonos de vencimiento más largo destinados a respaldar los billetes en circulación. El Comité de Política Monetaria prevé reducir el importe restante mediante los vencimientos y las ventas activas en el mercado.
El ritmo medio de reducción será de 46.000 millones de libras anuales. De esa cantidad, 20.000 millones procederán de ventas directas y el resto, de bonos que lleguen a su vencimiento. El proceso forma parte del endurecimiento cuantitativo: al retirar deuda del balance del banco central, esos títulos pasan progresivamente a manos de inversores privados.
En teoría, una mayor oferta de bonos para el sector privado puede elevar la rentabilidad adicional que los inversores exigen para mantener deuda con vencimientos largos. Ese mecanismo endurece las condiciones financieras incluso si el tipo oficial permanece sin cambios. En este caso, no obstante, el Banco de Inglaterra calcula que el impacto acumulado de su reducción de balance será limitado.
El tipo oficial y la reducción de deuda fueron decisiones separadas
Los nueve miembros del comité respaldaron el plan de retirada de deuda. La decisión sobre los tipos fue distinta: seis mantuvieron el tipo oficial en el 3,75%, mientras que Megan Greene, Catherine Mann y Huw Pill defendieron elevarlo al 4%.
La aplicación comenzará con menos ventas activas al mercado. El banco central anunció que suspenderá las subastas de su Facilidad de Compra de Activos mientras estudia un posible mecanismo con el Tesoro británico y la Oficina de Gestión de la Deuda. Los detalles operativos deberán estar definidos en abril de 2027 y el modelo de venta directa al Gobierno todavía requiere una decisión final.
Los vencimientos continuarán en cualquier caso. El volumen de ventas previsto, 20.000 millones de libras al año, se sitúa cerca del registrado recientemente: en los doce meses anteriores, el Banco de Inglaterra vendió 21.000 millones. Si se tienen en cuenta también los vencimientos, la reducción total prevista será menor que la del último año, cuando alcanzó 70.000 millones de libras.
La reacción inicial del mercado apuntó a unas condiciones algo más favorables en la deuda británica de largo plazo. Según los datos recogidos por Reuters, la rentabilidad del bono a diez años cayó más de siete puntos básicos y la del bono a treinta años retrocedió casi diez puntos básicos a primera hora de la tarde del jueves. Una sola sesión, sin embargo, no permite atribuir ese movimiento a cada elemento concreto del anuncio.
El vínculo con Bitcoin pasa por los tipos y el apetito por el riesgo
El propio Banco de Inglaterra estimó en julio que el endurecimiento cuantitativo explicaba entre 20 y 30 puntos básicos del aumento, de unos 200 puntos básicos, de las primas de plazo de la deuda británica desde 2022. A su juicio, la mayor parte del incremento respondía a la incertidumbre global, las elevadas necesidades de financiación de los Gobiernos y cambios estructurales en la demanda de bonos del Reino Unido.
La conexión con Bitcoin se sitúa en ese mismo canal de tipos globales y apetito por el riesgo. Un estudio del Fondo Monetario Internacional concluyó que el endurecimiento monetario estadounidense puede presionar a la baja un factor común del mercado de criptoactivos. La investigación se refiere a perturbaciones originadas en Estados Unidos, por lo que sirve como referencia limitada y no demuestra que el plan británico vaya a provocar un movimiento específico en Bitcoin.
Bitcoin cotizaba cerca de 78.000 dólares en CryptoSlate el viernes, en un nivel similar al mostrado por Coinbase. Se trataba de cotizaciones puntuales, incapaces de aislar la reacción a la decisión británica. El plan del Banco de Inglaterra plantea así una prueba de largo recorrido: comprobar si una retirada previsible de liquidez durante ocho años acaba afectando a los rendimientos globales y al apetito por el riesgo, pese a que la primera respuesta de los bonos haya sido relativamente moderada.











