Francia ya paga una prima de riesgo superior a la de Italia frente a Alemania. El diferencial de sus bonos soberanos a diez años ha alcanzado los 104 puntos básicos, equivalentes a 1,04 puntos porcentuales, un nivel que, según el autor Erik Mauritz, no se veía desde 2012. El movimiento vuelve a poner bajo presión las finanzas públicas francesas y plantea dudas sobre el margen de actuación del Banco Central Europeo (BCE).
El mercado exige más por la deuda francesa
La ampliación del diferencial refleja que los inversores reclaman una mayor compensación para prestar dinero al Estado francés. La principal preocupación está en la trayectoria de las cuentas públicas. El déficit presupuestario de Francia cerrará previsiblemente este año en el 5,4%, mientras que la deuda pública ha aumentado hasta cerca del 118% del producto interior bruto (PIB).
El Gobierno pretende reducir el déficit mediante recortes, pero el plan afronta una fuerte resistencia política. Los partidos de la oposición rechazan las medidas cuando faltan siete meses para las elecciones previstas. Esta situación alimenta el riesgo de una caída anticipada del Ejecutivo y, con ella, nuevas dudas sobre la capacidad de Francia para aplicar un ajuste fiscal y estabilizar sus cuentas.
La presión no procede únicamente del nivel absoluto de deuda. También importa la dirección que siguen las finanzas públicas y la capacidad del Gobierno para corregirla. En el caso francés, tanto el déficit como la deuda continúan siendo un foco de preocupación para el mercado.
Francia supera a Italia en la comparación de riesgo
El cambio resulta especialmente significativo porque Italia fue durante años el principal foco de inquietud dentro de la zona euro. En 2022, la deuda italiana rondaba el 146% del PIB y la rentabilidad de sus bonos a diez años se situaba unos 240 puntos básicos por encima de la alemana. Francia, en cambio, partía de una deuda cercana al 113% del PIB y un diferencial de aproximadamente 60 puntos básicos.
Cuatro años después, las posiciones se han invertido en el mercado de deuda. La deuda pública italiana ha descendido hasta alrededor del 139% del PIB y su diferencial frente a Alemania se ha reducido a unos 87 puntos básicos. Francia mantiene una deuda inferior a la italiana en relación con el tamaño de su economía, pero su prima de riesgo ha escalado hasta los 104 puntos básicos.
La comparación muestra que los mercados no valoran solo cuánto debe un Estado, sino también si esa deuda aumenta o disminuye y qué perspectivas existen para las cuentas públicas. Italia está reduciendo su ratio de deuda, mientras que la francesa sigue al alza. Esa diferencia de tendencia ayuda a explicar por qué el coste relativo de financiación de Francia es ahora mayor.
El BCE dispone de una herramienta, pero no es automática
El BCE creó en 2022 el Instrumento para la Protección de la Transmisión, conocido como TPI, para responder a aumentos excesivos de los diferenciales dentro de la zona euro. El mecanismo permite comprar, bajo determinadas condiciones, bonos de un país cuando sus costes de financiación amenazan con dificultar la transmisión de la política monetaria.
La herramienta se diseñó en un momento de fuertes subidas de tipos y preocupación por el coste de financiación de Italia, aunque finalmente no fue necesario utilizarla. En el caso de Francia, una ampliación de la prima de riesgo tampoco bastaría por sí sola para activar el TPI.
Entre los criterios que el BCE debe valorar figuran la sostenibilidad de las finanzas públicas y la existencia de una política macroeconómica sólida y sostenible. El déficit elevado, el aumento de la deuda y la fragmentación política sitúan precisamente a Francia ante el principal obstáculo para recibir ese respaldo.
Mientras el Gobierno no convenza a los inversores de que puede reconducir el déficit y estabilizar la deuda, la presión sobre los bonos franceses puede mantenerse. El mercado ya ha dejado atrás la antigua división entre una Francia considerada más segura y una Italia asociada al mayor riesgo fiscal.










