Polymarket ha iniciado conversaciones con reguladores de Bruselas, Londres y varios países europeos para tratar de operar en el continente como una plataforma de derivados financieros, y no como un operador de apuestas. La clasificación jurídica de sus contratos será decisiva para determinar qué licencia necesita y hasta dónde puede extender su actividad.
La compañía, conocida en Estados Unidos por sus mercados de predicción, busca que las autoridades europeas consideren sus productos instrumentos financieros. Esa interpretación le permitiría intentar acogerse a la regulación de los mercados de capitales, en lugar de quedar sometida a las normas nacionales sobre juegos de azar, que obligan en principio a obtener licencias locales cuando una actividad se considera una apuesta.
Conversaciones con ESMA y la FCA
Polymarket mantiene contactos con la Autoridad Europea de Valores y Mercados (ESMA), la Comisión Europea y distintos supervisores nacionales. En junio, el equipo jurídico de la empresa se reunió con Verena Ross, presidenta de ESMA. Al día siguiente, mantuvo un encuentro en Londres con Nikhil Rathi, consejero delegado de la Autoridad de Conducta Financiera británica (FCA).
“A medida que reforzamos nuestra presencia y nos expandimos a escala global, queremos dialogar desde el principio y con transparencia con los responsables políticos y los reguladores”, señaló la compañía. Polymarket también se ha incorporado a Blockchain For Europe, una organización que representa los intereses del sector blockchain en Bruselas.
El objetivo de estos contactos es avanzar hacia una licencia que permita a la plataforma ampliar sus operaciones en Europa. Sin embargo, no existe todavía ninguna garantía de que los supervisores acepten la interpretación que defiende la empresa.
La frontera entre derivados y apuestas
En Polymarket, los usuarios pueden posicionarse sobre el resultado de acontecimientos futuros. La plataforma ofrece mercados relacionados con elecciones, decisiones sobre tipos de interés de los bancos centrales, competiciones deportivas, premios cinematográficos y fenómenos meteorológicos, entre otros asuntos.
La empresa quiere que esos contratos sean tratados como derivados financieros. En Estados Unidos, los mercados de predicción están supervisados a escala federal por la Commodity Futures Trading Commission (CFTC), que los encuadra dentro de esa categoría. El sector, no obstante, mantiene conflictos con reguladores estatales.
En Europa, los supervisores observan estos productos con cautela por su parecido con las apuestas y por los riesgos que pueden plantear para los consumidores. ESMA ya ha advertido de que los mercados de predicción pueden ser vulnerables al uso de información privilegiada. La FCA también ha señalado riesgos y, aunque estudia de qué forma podrían ofrecerse a inversores minoristas, mantiene por ahora la prohibición de las opciones binarias debido a su carácter especulativo y al posible perjuicio para los usuarios.
Un marco distinto en cada país
La fragmentación normativa añade otra dificultad al proyecto. Los reguladores del juego de Reino Unido, Francia, Alemania e Italia, entre otros países, sostienen que los proveedores necesitan en principio una licencia nacional si sus actividades se clasifican como juegos de azar.
En Reino Unido, además, la autoridad competente puede variar según el contenido del mercado. De acuerdo con la FCA, las predicciones sobre acontecimientos financieros o climáticos podrían quedar bajo su supervisión, mientras que las relacionadas con política y deporte podrían corresponder a la Gambling Commission.
La resolución de esta disputa regulatoria tiene relevancia para los planes internacionales de Polymarket. La empresa pretende acelerar su expansión y podría alcanzar una valoración superior a 20.000 millones de dólares en una nueva ronda de financiación. Antes, sin embargo, deberá convencer a los supervisores europeos de que sus mercados son productos financieros y no apuestas tradicionales.










