La actividad económica de Alemania aceleró en septiembre hasta su nivel más alto en casi un año, según el índice compuesto de gestores de compras (PMI) elaborado por S&P Global. El indicador pasó de 51,8 puntos en agosto a 53,8, una lectura que apunta a una expansión más amplia de la mayor economía europea de la esperada por los analistas.
Los servicios vuelven a terreno expansivo
La principal sorpresa llegó del sector servicios. Su índice PMI subió hasta los 52,9 puntos, frente a las previsiones que anticipaban otro mes de contracción. El resultado sugiere que la mejora ya no se limita a la industria y que una parte más amplia de la economía alemana está participando en la recuperación.
En el caso de las manufacturas, la lectura fue algo menos sólida. El índice industrial descendió ligeramente, aunque se mantuvo claramente por encima de los 50 puntos. En estos indicadores, ese nivel separa la expansión de la contracción. El dato compuesto, que reúne la evolución de ambos sectores, superó además las expectativas de los economistas, que no esperaban cambios respecto a agosto.
S&P Global señaló que la actividad empresarial alemana registró en septiembre su mayor crecimiento en casi un año. El mercado laboral también ofreció una señal favorable: las empresas ampliaron sus plantillas por segundo mes consecutivo. Las expectativas empresariales para los próximos meses, sin embargo, permanecieron estables.
La inflación vuelve a ser un riesgo
La recuperación no está exenta de obstáculos. La presión sobre los precios volvió a aumentar, un factor que puede limitar el margen para reducir los tipos de interés. Una inflación más elevada tiende a dificultar una relajación de la política monetaria y puede encarecer las condiciones de financiación para empresas y hogares.
El repunte de los costes se suma a otros riesgos que pesan sobre la economía alemana. La fuente atribuye parte de la presión sobre los tipos a las consecuencias de la guerra con Irán. Durante el verano, además, los bajos niveles de agua en varios ríos importantes complicaron la actividad de las empresas que dependen del transporte fluvial.
Una señal relevante, aunque no es una previsión de crecimiento
Los PMI se siguen con atención porque ofrecen una indicación temprana sobre el pulso de la actividad económica. No obstante, sus resultados no equivalen a una previsión directa del crecimiento: reflejan cuántas empresas perciben una mejora o un deterioro, pero no miden con exactitud la magnitud del cambio.
La lectura de septiembre llega después de varios años de resultados económicos débiles y refuerza las expectativas de que Alemania pueda ganar tracción hacia el final del año. El Bundesbank espera que la actividad continúe mejorando, mientras que los programas de inversión pública en infraestructuras y defensa avanzan de forma gradual y pueden respaldar el crecimiento.
La reacción del mercado de deuda fue contenida. La rentabilidad del bono soberano alemán a diez años bajó alrededor de 0,01 puntos porcentuales, hasta el 3,46%, después de haber registrado un descenso mayor a primera hora. El comportamiento refleja que los inversores valoran el repunte de la actividad junto con las dudas que todavía plantean la inflación, los tipos de interés y la solidez de la recuperación.










