La actividad económica de la eurozona aceleró en septiembre contra todo pronóstico y alcanzó su nivel más alto desde abril de 2023. El índice compuesto de gestores de compras (PMI) elaborado por S&P Global subió hasta los 53,1 puntos, frente a los 52,0 de agosto, mientras que los economistas consultados por Reuters esperaban una moderación hasta 51,7 puntos.
Servicios e industria sostienen la expansión
El indicador se mantuvo así por encima de los 50 puntos que separan el crecimiento de la contracción. La mejora fue especialmente visible en el sector servicios, cuyo PMI pasó de 51,6 a 53,0 puntos, su registro más elevado en casi un año.
La industria también mantuvo el tono positivo. El PMI manufacturero permaneció en 52,7 puntos, el mismo nivel que en agosto, mientras que la producción industrial avanzó ligeramente, de 53,3 a 53,4 puntos.
Los datos de S&P Global apuntan además a una mejora de la demanda. Los nuevos pedidos aumentaron al ritmo más rápido en más de cuatro años y también crecieron los pedidos de exportación. En paralelo, las empresas volvieron a ampliar sus plantillas, otro indicio de que la recuperación está ganando apoyo más allá de la actividad corriente.
El coste de la energía vuelve a presionar los precios
El repunte de la economía se produce, sin embargo, en un entorno menos favorable para la inflación. Las empresas están afrontando un rápido incremento de sus costes, atribuido principalmente por S&P Global al encarecimiento de la energía provocado por el conflicto en Oriente Medio.
Parte de ese aumento ya se está trasladando a los clientes. La consecuencia es un repunte de las presiones inflacionistas, precisamente cuando el Banco Central Europeo trata de contener el impacto de los precios energéticos sobre la economía.
Chris Williamson, economista jefe de S&P Global Market Intelligence, considera que la economía está resistiendo por ahora de forma notable el aumento de los costes energéticos. Al mismo tiempo, advierte de que la presión sobre los precios continúa intensificándose. La combinación de una expansión más sólida y una inflación más persistente complica el escenario para la política monetaria.
El mercado vuelve a valorar más subidas del BCE
El Banco Central Europeo elevó los tipos de interés a principios de este mes, en la que fue su segunda subida del año. En esa ocasión, la institución advirtió de que el encarecimiento de la energía podría prolongar la presión sobre los precios.
Los mercados financieros ya contemplan la posibilidad de otras tres subidas antes de finales de junio. Según Williamson, la fortaleza mostrada por los nuevos datos económicos puede dar al BCE más margen para volver a actuar y aumentar la probabilidad de una subida antes de que termine el año.
El economista apunta incluso a la reunión de octubre como una posible ocasión para elevar de nuevo los tipos. Esa expectativa combina dos señales contrapuestas: una economía de la eurozona que crece más de lo previsto y unos costes energéticos que amenazan con reavivar la inflación.











