Bitcoin sufrió ayer una caída repentina de varios miles de dólares después de que unos datos económicos de Estados Unidos reforzaran las expectativas de una nueva subida de tipos de interés. La reacción se trasladó también al mercado de bonos, donde las rentabilidades repuntaron, aumentando la presión sobre los activos considerados más sensibles al coste del dinero.
Los datos de actividad superan las previsiones
La economía estadounidense mostró una fortaleza mayor de la esperada en septiembre. El índice PMI manufacturero alcanzó 57,0 puntos, mientras que el correspondiente al sector servicios se situó en 58,7. El índice compuesto, que reúne ambas áreas, subió hasta 58,4 puntos. Según los datos citados en la información, los tres indicadores reflejan el mayor ritmo de crecimiento de los últimos cinco años.
El problema para los mercados no fue únicamente la intensidad de la actividad. Los costes de los insumos también aumentaron con fuerza y alcanzaron su nivel más alto desde 2022. El encarecimiento de la energía y del transporte contribuyó a ese repunte, lo que reavivó el temor a que la inflación vuelva a ganar presión.
La combinación de crecimiento sólido y mayores costes modificó rápidamente las expectativas sobre la política monetaria de la Reserva Federal. La probabilidad de una subida de tipos en la reunión del 28 de octubre pasó del 50% a alrededor del 70%. Los datos de CME Group citados en la fuente sitúan esa posibilidad en el 70,9%.
El repunte de las rentabilidades presiona a Bitcoin
El cambio en las expectativas de tipos provocó un repunte de las rentabilidades de los bonos estadounidenses. Para Bitcoin, el movimiento fue especialmente desfavorable: el activo cayó varios miles de dólares en poco tiempo, en una reacción que evidenció la sensibilidad del mercado de criptomonedas a las condiciones financieras.
Cuando los inversores descuentan tipos más altos, el dinero tiende a encarecerse y los activos de mayor riesgo pierden parte de su atractivo. En este caso, la publicación de los datos económicos fue suficiente para interrumpir el alivio que había experimentado Bitcoin al inicio de la semana, coincidiendo con una bajada del precio del petróleo.
El petróleo mantiene su influencia sobre el mercado
El crudo continúa siendo uno de los principales factores que condicionan la evolución de Bitcoin y del resto de los mercados financieros. La evolución del precio está vinculada en la fuente al conflicto entre Estados Unidos e Irán: una caída del petróleo había contribuido anteriormente a mejorar el tono del mercado, mientras que el repunte de los costes energéticos volvió a introducir presión inflacionista.
La cuestión que queda abierta es si una subida de tipos sería suficiente para resolver el problema. La economía estadounidense no presenta la misma fortaleza en todos sus frentes y, según el análisis recogido, el crecimiento está impulsado en buena medida por la expansión de la inteligencia artificial. Al mismo tiempo, la inflación tendría un componente de oferta relacionado con la escasez de petróleo, un problema que no se corrige directamente mediante tipos de interés más elevados.
Por ese motivo, aún existe incertidumbre sobre la capacidad de la Reserva Federal para cumplir las expectativas del mercado, que apuntan a dos subidas adicionales este año. Una eventual caída del precio del petróleo o la percepción de que finalmente solo habrá, como máximo, una subida en 2026 podrían abrir margen para una recuperación de Bitcoin. Por ahora, sin embargo, los datos de actividad y el repunte de las rentabilidades han devuelto la presión al mercado.










