Hut 8 ha ganado la puja por los centros de datos de Pyote y Tarbush, en Texas, propiedad de la empresa minera de bitcoin Poolin, declarada en quiebra. La oferta asciende a 140 millones de dólares en efectivo y otras contraprestaciones, aunque la operación todavía necesita la autorización de un juez estadounidense de quiebras.
La vista judicial está prevista para el 29 de septiembre ante el tribunal de quiebras del distrito de Nueva Jersey. Hasta que se produzca esa aprobación, Hut 8 no podrá dar por cerrada la adquisición ni incorporar formalmente las instalaciones a su infraestructura.
Una oferta muy superior a las propuestas iniciales
El proceso de venta arrancó con ofertas por un importe conjunto de 52 millones de dólares. Thor CALAP planteó 15 millones por el centro de Pyote y otros 37 millones por Tarbush, unas cantidades que sirvieron como base para posteriores rondas de pujas.
La operación atrajo también a otros interesados. DigiPower X presentó una oferta de reserva de 36,5 millones de dólares por Pyote, mientras que Pecos Industrial Development ofreció 100,5 millones por Tarbush. Hut 8 terminó imponiéndose con una propuesta conjunta de 140 millones de dólares.
El desenlace final dependerá ahora del procedimiento concursal. La venta de los activos debe contribuir a generar fondos para avanzar en la liquidación de la quiebra de Poolin, cuya situación financiera llevó a sacar al mercado los dos centros de datos de Texas.
Hut 8 busca combinar minería e infraestructura para IA
La posible adquisición encaja con la evolución de la estrategia de Hut 8. La compañía se desarrolló inicialmente alrededor de la minería de bitcoin, una actividad que exige equipos informáticos de alta potencia y un suministro eléctrico abundante. En paralelo, ha comenzado a reforzar su exposición a los centros de datos destinados a cargas de trabajo de inteligencia artificial.
La disponibilidad de energía es un factor relevante para ambos negocios. Tanto la minería de bitcoin como la infraestructura para IA requieren una capacidad de cálculo elevada y consumen grandes volúmenes de electricidad. Por eso, unas instalaciones ya orientadas a este tipo de operaciones pueden ofrecer a Hut 8 margen para ampliar sus actividades en los dos ámbitos.
En la presentación de sus resultados del segundo trimestre, Hut 8 comunicó que contaba con una cartera de desarrollo de 8,7 gigavatios. De ese volumen, la empresa había asegurado 949 megavatios de capacidad para infraestructura relacionada con la inteligencia artificial. Los centros de Pyote y Tarbush podrían añadir capacidad a ese plan si el tribunal autoriza la transacción.
La quiebra de Poolin arrastra obligaciones por 173,1 millones
Poolin y dos de sus filiales estadounidenses solicitaron en julio protección bajo el Capítulo 11 de la ley de quiebras de Estados Unidos. Este procedimiento permite a las compañías con dificultades financieras reestructurar sus deudas y operaciones bajo supervisión judicial.
La petición llegó después de que se paralizara la actividad en las instalaciones de Texas. Según los documentos judiciales, Poolin acumulaba aproximadamente 173,1 millones de dólares en obligaciones financieras. La mayor parte estaba vinculada a Poolin Wallet, cuyos usuarios mantenían unos 163,7 millones de dólares en créditos no garantizados.
La crisis de la compañía se remonta al menos a 2022, cuando Poolin congeló las retiradas de fondos de su billetera. Esa decisión generó importantes obligaciones pendientes con sus clientes. La eventual venta de los centros de datos permitirá canalizar recursos hacia el proceso concursal, mientras Hut 8 espera la decisión judicial que determine si puede quedarse finalmente con los activos.












