Ronald Spektor, un hombre de Brooklyn de 23 años, ha sido condenado a una pena de entre cuatro y 12 años de prisión por sustraer casi 16 millones de dólares a usuarios de Coinbase mediante una falsa operación de atención al cliente. El fraude afectó a unas 100 personas en distintos puntos de Estados Unidos, según la Fiscalía del distrito de Brooklyn.
Spektor se declaró culpable el 2 de septiembre de los 31 cargos incluidos en la acusación, entre ellos blanqueo de capitales en primer grado, hurto mayor y posesión delictiva de bienes robados. La estafa generó pérdidas estimadas en 15,944 millones de dólares. Algunos afectados perdieron más de un millón.
Una falsa alerta de seguridad para vaciar las carteras
El acusado se hacía pasar por un representante de Coinbase y advertía a los usuarios de que sus cuentas estaban siendo amenazadas por piratas informáticos. A continuación, les indicaba que trasladaran sus criptomonedas a unas carteras que presentaba como seguras, pero cuyo acceso estaba en realidad bajo su control.
El mecanismo no exigía que Spektor ejecutara directamente las transferencias. Las propias víctimas movían sus activos después de ser convencidas de que se encontraban ante una situación urgente y de que sus fondos corrían peligro inmediato.
Uno de los casos recogidos por los fiscales corresponde a un hombre de Pensilvania. La víctima recibió mensajes falsificados de autenticación en dos pasos y después una llamada de una persona que se identificó como “Fred Wilson”, supuestamente perteneciente al equipo de seguridad de Coinbase. Tras seguir sus instrucciones, transfirió sus activos y perdió aproximadamente 53.150 dólares.
Cuando las autoridades anunciaron los cargos, en diciembre de 2025, ya habían entrevistado a más de 70 víctimas. La información difundida con motivo de la sentencia elevó a alrededor de 100 el número estimado de afectados en todo el país.
El rastro de los fondos en la cadena de bloques
La operación no terminó con la obtención de las criptomonedas. Según los fiscales, los fondos robados pasaron por múltiples conversiones, plataformas de intercambio y servicios de mezcla antes de llegar a los puntos de salida. Parte del dinero se convirtió en otros tokens, se envió a plataformas de apuestas y se utilizó en tiendas en línea para adquirir tarjetas regalo y activos digitales.
El análisis de la cadena de bloques, los registros de transacciones y varias órdenes de registro permitieron vincular a Spektor con el fraude. Los investigadores relacionaron la dirección IP de su domicilio con varias carteras asociadas a los fondos sustraídos.
La investigación también encontró indicios de que había reclutado a otros especialistas en ingeniería social a través de foros en línea. Además, habría administrado un canal de Telegram con el alias @lolimfeelingevil, donde, según la Fiscalía, presumía de algunos de sus robos. Los mensajes recuperados de su teléfono mostraron que se deshizo de una cartera física después de que las acusaciones de fraude comenzaran a circular y compró otra posteriormente.
La pena y una recuperación todavía incierta
La condena quedó por debajo de la que reclamaba la Fiscalía. Spektor aceptó declararse culpable de toda la acusación a cambio de una pena pactada de entre cuatro y 12 años. La Fiscalía del distrito de Brooklyn se opuso a ese acuerdo y pidió al juez Danny Chun una condena de entre siete y 21 años, pero el magistrado mantuvo el compromiso alcanzado.
El tribunal ordenó además el decomiso de más de 500.000 dólares en efectivo, criptomonedas y bienes personales, así como el pago de casi 16 millones de dólares en concepto de restitución. La Fiscalía no precisó cuánto de los fondos robados ha podido recuperarse ni qué cantidad han recibido ya las víctimas. El valor del decomiso representa solo una fracción de las pérdidas calculadas.
Coinbase recuerda a sus clientes que su personal de soporte nunca les pedirá que transfieran fondos a una cartera nueva, que revelen sus frases semilla ni que faciliten contraseñas o códigos de autenticación. El caso pone de relieve la dificultad a la que se enfrentan las plataformas: este tipo de fraude puede consumarse antes de que el usuario llegue a interactuar con un canal oficial de atención.











