La Administración de Donald Trump ha pedido a OpenAI y Anthropic que no compartan automáticamente sus modelos de inteligencia artificial más recientes con el AI Security Institute del Reino Unido. Washington quiere que las autoridades estadounidenses puedan examinarlos antes de que lleguen a socios extranjeros, según informó Politico y confirmó un funcionario británico a Bloomberg.
La petición introduce una condición adicional en la cooperación tecnológica entre ambos países: el acceso británico a los sistemas más avanzados desarrollados en Estados Unidos quedaría supeditado a una evaluación previa por parte de las autoridades estadounidenses. La medida afecta a dos de las principales compañías del sector, OpenAI y Anthropic, y se produce mientras el Gobierno de Trump refuerza el control sobre la distribución internacional de estos modelos.
Washington quiere revisar los modelos antes de compartirlos
De acuerdo con las informaciones citadas, el objetivo de la Administración estadounidense es asegurarse de que los modelos creados en Estados Unidos son seguros antes de facilitar su acceso a Gobiernos o instituciones extranjeras. La decisión se integra en una estrategia más amplia de control sobre los sistemas de inteligencia artificial más avanzados.
Washington ya había limitado anteriormente el acceso de actores extranjeros a modelos estadounidenses de última generación. La nueva postura extiende esa lógica al AI Security Institute británico, una institución que precisamente se dedica a evaluar los sistemas más potentes y a identificar posibles riesgos de seguridad.
El instituto está considerado uno de los centros de pruebas de inteligencia artificial respaldados por un Gobierno más relevantes del mundo. Por ese motivo, la exigencia estadounidense resulta especialmente significativa: no afecta a una entidad comercial cualquiera, sino a un organismo público cuya función es analizar de forma independiente las capacidades y los riesgos de estos modelos.
El papel internacional del Reino Unido queda bajo presión
El Gobierno británico aspira a desempeñar un papel central en la seguridad internacional de la inteligencia artificial y busca actuar como enlace entre las empresas tecnológicas y los Estados. Londres sostiene que la cooperación con Estados Unidos, OpenAI y Anthropic continúa, pero también insiste en que los riesgos de la IA avanzada no se detienen en las fronteras nacionales.
La petición de Washington puede limitar, sin embargo, la capacidad del instituto británico para realizar investigaciones tempranas sobre los modelos más recientes. Si el acceso se retrasa o queda sujeto a condiciones más estrictas, sus evaluaciones podrían producirse más tarde y con menor margen de independencia.
La cuestión adquiere mayor relevancia en un momento en el que las compañías del sector intensifican su trabajo conjunto sobre seguridad. OpenAI colabora actualmente con Anthropic y Google DeepMind en el desarrollo de medidas comunes para reducir los riesgos asociados a los sistemas avanzados.
La tensión con el debate sobre normas internacionales
La medida también encaja con la posición de Trump frente a la regulación internacional de la inteligencia artificial. Esta semana, el presidente volvió a rechazar propuestas destinadas a establecer acuerdos globales sobre la materia. Su argumento es que las instituciones estadounidenses ya disponen de herramientas suficientes para reducir los riesgos y que las normas internacionales podrían frenar el desarrollo de las empresas estadounidenses de IA.
Ese enfoque abre una tensión dentro del propio sector. Mientras OpenAI y otras grandes compañías tecnológicas defienden una mayor cooperación internacional en materia de seguridad, el Gobierno estadounidense busca mantener bajo control nacional los modelos desarrollados por sus empresas. El caso del AI Security Institute británico refleja esa disputa entre la colaboración transfronteriza y la supervisión directa de Washington.









