El yen japonés llegó a subir un 1,2% frente al dólar este viernes, hasta 156,94 yenes por dólar, después de que responsables de Japón y Estados Unidos abordaran la debilidad de la moneda. El movimiento encaminaba a la divisa hacia su mejor sesión en casi tres semanas y reactivaba entre los inversores la expectativa de una posible intervención para frenar nuevas caídas.
Washington y Tokio ponen el foco en un yen débil
La cotización del yen estuvo respaldada por varias señales políticas procedentes de ambos países. La primera ministra japonesa, Sanae Takaichi, calificó de “problemática” una divisa infravalorada durante su encuentro con el presidente estadounidense, Donald Trump.
El asunto también apareció en la conversación entre el secretario del Tesoro de Estados Unidos, Scott Bessent, y su homóloga japonesa, Satsuki Katayama. Según Bessent, ambos trataron, entre otras cuestiones, la conveniencia de que el yen mantenga una mayor fortaleza.
Para el mercado, estas referencias elevan el riesgo de que Japón vuelva a intervenir si la moneda retoma su depreciación. Esa posibilidad encarece las apuestas bajistas contra el yen, especialmente cuando se acumulan posiciones apalancadas que podrían verse obligadas a deshacerse con rapidez.
“El riesgo de intervención debería limitar una mayor depreciación del yen”, señaló Moh Siong Sim, estratega de divisas de Oversea-Chinese Banking Corp. El analista considera que la moneda podría encontrarse cerca de un punto de inflexión ante la percepción de una cooperación más clara entre Washington y Tokio para respaldarla.
Los 160 yenes por dólar siguen siendo la referencia del mercado
El yen ha vuelto a estar sometido a presión durante las últimas semanas. Entre los factores que pesan sobre la divisa se encuentra la posibilidad de que la Reserva Federal continúe elevando los tipos de interés en Estados Unidos. Si ese escenario se mantiene, el diferencial de tipos entre ambos países podría seguir favoreciendo al dólar.
A esta perspectiva se suman las dudas sobre la velocidad con la que el Banco de Japón podrá continuar subiendo sus propios tipos. La combinación de ambos elementos volvió a acercar esta semana al yen a la zona de los 160 por dólar.
Las autoridades japonesas no han fijado públicamente un nivel concreto que active una intervención. Sus advertencias se refieren, sobre todo, a movimientos rápidos y desordenados en el mercado de divisas. Sin embargo, los operadores consideran que los 160 yenes por dólar constituyen una referencia relevante, ya que alrededor de ese nivel aumenta la percepción de que Japón podría actuar.
La cautela también se refleja en el mercado de opciones, donde cada vez más inversores buscan cobertura ante una recuperación repentina de la moneda japonesa. Además, los operadores con posiciones apalancadas cerraron por completo sus apuestas bajistas contra el yen durante la semana hasta el 15 de septiembre y comenzaron a construir posiciones favorables a una divisa más fuerte.
El precedente de la intervención coordinada
La posibilidad de una nueva intervención no parte únicamente de declaraciones oficiales. Este verano, cuando el yen cayó por debajo de los 160 por dólar, Japón y Estados Unidos compraron yenes de forma conjunta para apoyar la moneda. Fue la primera operación coordinada de ambos países desde 1998.
Japón destinó entonces una cifra récord: 15,4 billones de yenes, equivalentes a unos 97.400 millones de dólares al cambio, en el mes concluido el 26 de agosto. Ese antecedente explica por qué las recientes conversaciones entre Washington y Tokio han tenido una respuesta tan inmediata en el mercado.
Si el yen vuelve a aproximarse a los 160 por dólar, los operadores podrían aumentar de nuevo sus expectativas de que ambos países intervengan para contener la depreciación.










