Arabia Saudí interceptó el sábado dos drones dirigidos contra Riad y un misil balístico que volaba hacia Khamis Mushait, según las autoridades saudíes. Los lanzamientos se producen en un momento de elevada tensión entre Estados Unidos e Irán y después de otro ataque con misiles contra la capital saudí la semana pasada.
Dos drones hacia Riad y un misil contra Khamis Mushait
La defensa aérea saudí neutralizó los dos drones antes de que alcanzaran Riad. El mismo día, las fuerzas del país interceptaron también un misil balístico cuyo destino era Khamis Mushait, una ciudad situada en el suroeste de Arabia Saudí.
Las autoridades habían advertido previamente a la población de varias zonas del país sobre un posible peligro. El episodio vuelve a situar a Arabia Saudí en el centro de la escalada regional, después de que los hutíes lanzaran misiles contra Riad durante la semana anterior.
Los ataques no se limitan a las ciudades. En los últimos meses, los hutíes también han dirigido acciones contra rutas marítimas e infraestructuras energéticas. Esa combinación eleva la sensibilidad de cada nuevo incidente para los mercados del petróleo, especialmente mientras continúan las dificultades en el tráfico marítimo del estrecho de Ormuz.
La vía diplomática entre Washington y Teherán pierde fuerza
El ataque coincide con un deterioro de las expectativas sobre una desescalada rápida entre Estados Unidos e Irán. Según The Wall Street Journal, el presidente estadounidense Donald Trump rechazó una propuesta iraní de alto el fuego de siete días porque duda de que Teherán vaya a cumplir las condiciones planteadas por Washington.
El diario también apunta a que Trump estaría valorando reanudar los bombardeos estadounidenses después de las elecciones de mitad de mandato de noviembre. La información no precisa cuál sería el alcance de una eventual nueva ofensiva. Por ahora, Estados Unidos e Irán mantienen conversaciones indirectas a través de mediadores.
Entre los asuntos tratados figuran el programa nuclear iraní y una posible reapertura del estrecho de Ormuz. Sin embargo, el rechazo de la propuesta de tregua reduce las perspectivas de una salida inmediata y mantiene abierta la posibilidad de nuevos episodios de tensión en la región.
Ormuz mantiene su importancia para el petróleo
En las conversaciones se había planteado un acuerdo por fases. Según esa propuesta, Irán reabriría el estrecho de Ormuz y Estados Unidos levantaría el bloqueo de los puertos iraníes. Teherán, no obstante, ha condicionado esa posibilidad al levantamiento de las sanciones estadounidenses y del bloqueo portuario.
El presidente iraní, Masoud Pezeshkian, afirmó esta semana que su país no quiere permitir el libre tránsito por Ormuz mientras esas medidas sigan vigentes. La posición mantiene el estrecho en el foco del mercado energético.
Ormuz es una ruta clave para el transporte marítimo y el petróleo. En este contexto, los nuevos ataques contra Arabia Saudí y la falta de un acuerdo sobre su reapertura aumentan el riesgo de que persistan las interrupciones en corredores relevantes para la energía y el comercio marítimo. La evolución de las conversaciones entre Washington y Teherán será determinante para saber si esa presión disminuye o se prolonga.










