El plan de Solana para hacer más auditable el orden de las transacciones se ha quedado, por ahora, en fase de debate. La propuesta SIMD-0649, que habría permitido a los validadores rechazar un bloque si las operaciones de un mismo lote no respetaban el orden de prioridad por comisiones, cerró el 25 de septiembre sin ser aprobada.
La iniciativa no habría impuesto una cola única para todo un slot ni habría decidido qué transacciones entran en un bloque. Esa responsabilidad seguiría en manos del productor del bloque, conocido como líder. El cambio se limitaría a comprobar si, una vez agrupadas las operaciones en un mismo lote, su orden registrado coincide con la prioridad prevista.
Una comprobación limitada al interior de cada lote
Solana organiza los bloques en lotes de entradas. Según el diseño propuesto, las transacciones no exentas de cada lote tendrían que aparecer en orden de prioridad no creciente. Un validador que reprodujera el bloque compararía las prioridades registradas y consideraría inválido el bloque si detectara una infracción. No reordenaría las operaciones después de recibirlas.
Las transacciones con la misma prioridad podrían figurar en cualquier orden. Las operaciones simples de voto quedarían fuera de esta comprobación. La puntuación no dependería únicamente de la comisión que el usuario ofrece, sino de la recompensa que recibe el líder por incluir una transacción dividida por el coste solicitado bajo el modelo de costes previo a la ejecución.
La propuesta fija además un cálculo entero, con un multiplicador y una salvaguarda de una unidad en el denominador, para que los distintos clientes obtengan el mismo resultado. De acuerdo con las reglas de comisiones descritas en el borrador, la recompensa incluye la comisión de prioridad y la parte no quemada de la comisión base.
El líder conservaría margen para decidir qué incluye
La diferencia es relevante para quienes intentan anticipar dónde quedará una orden. SIMD-0649 habría permitido responder a una pregunta concreta: si varias transacciones no exentas fueron colocadas por el líder en el mismo lote, ¿se respetó entre ellas el orden de prioridad calculado?
Pero el líder seguiría pudiendo elegir qué transacciones incluir, aplazar una para un lote posterior y decidir dónde termina cada lote. Por tanto, dos operaciones en competencia podrían no llegar a someterse nunca a la misma comparación. Una transacción con mayor prioridad, pero situada en un lote posterior, no adelantaría automáticamente a otra con menor puntuación incluida en un lote anterior.
La propuesta intentaba evitar que los lotes fueran tan pequeños que la regla perdiera utilidad. Todos salvo el último tendrían que abarcar al menos dos conjuntos FEC, agrupaciones de los fragmentos de datos que forman un bloque. Con la regla de tamaño fijo prevista en el borrador, el mínimo equivaldría a 64 fragmentos de datos. El último lote quedaría exento de ese requisito porque el slot puede terminar antes de completarlo, aunque seguiría sometido a la comprobación de orden.
Dudas sobre el efecto práctico de la reforma
Ese umbral no eliminaría toda la discrecionalidad. En una revisión del 23 de septiembre, uno de los participantes señaló que el líder aún podría cerrar un lote cuando le resultara conveniente para separar transacciones en conflicto. También reclamó datos actuales sobre el tamaño de los lotes, desglosados por programador, cliente y condiciones de mercado, además de pruebas con distintos mínimos.
El borrador indica que Agave y Firedancer aspiran a lotes de aproximadamente dos conjuntos FEC, pero ni la propuesta ni la revisión aportan una distribución medida que muestre con qué frecuencia los líderes producen lotes más pequeños. Por eso no es posible cuantificar cuánto cambiaría el comportamiento habitual de los bloques.
El debate también incluye una cuestión de latencia. Una comprobación que tuviera que esperar a completar un lote podría interferir con la reproducción de datos parcialmente recibidos en Firedancer. La versión revisada permite que los validadores comparen y ejecuten las transacciones a medida que llegan, e invaliden el bloque si una comparación posterior falla. Aun así, esperar al mínimo de dos conjuntos FEC podría añadir retraso de difusión cuando el tráfico sea bajo, aunque las fuentes no miden ese efecto.
La propuesta tampoco impediría que un líder favoreciera sus propias transacciones mediante el pago de comisiones de prioridad a sí mismo. Por ello, la regla no constituiría una garantía contra el trato preferente, el valor extraíble por los productores o el deslizamiento. El cierre de SIMD-0649 deja abierta una discusión más estrecha: cómo auditar el orden dentro de los lotes sin retirar a los líderes la capacidad de decidir qué operaciones llegan al bloque.











