Bitcoin comenzó la nueva semana bursátil con una caída cercana al 1%, hasta situarse alrededor de los 83.500 dólares. El retroceso se concentró durante la madrugada, después de que Donald Trump rechazara la propuesta de Irán para reabrir el estrecho de Ormuz y retomar las negociaciones nucleares con Estados Unidos.
La reacción del mercado se trasladó también al petróleo. El Brent avanzaba el lunes por la mañana cerca de un 2,7%, hasta rozar los 107 dólares por barril, mientras que el crudo estadounidense registraba igualmente subidas. La evolución de las materias primas volvió a introducir presión sobre los activos considerados más sensibles a las condiciones macroeconómicas, entre ellos Bitcoin (BTC).
Trump descarta la propuesta de Teherán
Irán ofreció el viernes reabrir el estrecho de Ormuz en un plazo de siete días y reanudar las conversaciones sobre su programa nuclear con Estados Unidos. La propuesta estaba condicionada a que Washington detuviera sus acciones militares, levantara el bloqueo marítimo y liberara los activos iraníes congelados.
Trump rechazó el planteamiento. Más tarde confirmó ante los periodistas que Teherán había presentado efectivamente una oferta, aunque dejó claro que no la aceptaba. Según The Wall Street Journal, el presidente estadounidense también habría comunicado a sus asesores que espera que los ataques de Estados Unidos contra Irán se reanuden después de las elecciones de mitad de mandato de noviembre.
El rechazo redujo de nuevo las expectativas de una desescalada en Oriente Medio. El estrecho de Ormuz es un punto relevante para el transporte mundial de crudo, por lo que cualquier señal de tensión en torno a su reapertura puede influir rápidamente en las cotizaciones energéticas.
El petróleo vuelve a complicar el escenario para Bitcoin
Un petróleo más caro eleva la presión inflacionista y puede reducir la probabilidad de que los rendimientos de los bonos bajen a corto plazo. Ese entorno suele dificultar la recuperación de los activos que dependen de unas condiciones financieras más relajadas. En este contexto, Bitcoin perdió parte del optimismo acumulado ante la posibilidad de una reducción de las tensiones en la región.
El movimiento de la criptomoneda se produce, además, antes de una semana con varias referencias importantes para los mercados estadounidenses. La primera llegará el miércoles, con la publicación del índice de precios PCE, el indicador de inflación que sigue con especial atención la Reserva Federal.
También se conocerá un nuevo informe relevante sobre el mercado laboral de Estados Unidos. El documento incluirá datos como la tasa de desempleo, la evolución de los salarios y la creación de puestos de trabajo. Con ambas referencias, los inversores podrán actualizar su visión sobre la fortaleza de la economía estadounidense y la trayectoria de la inflación.
El mercado vigila los tipos de interés
Si el conflicto no muestra avances, aumentaría la probabilidad de una nueva subida de tipos en octubre. Por ahora, el mercado atribuye a ese escenario una posibilidad cercana al 70%.
La combinación de incertidumbre geopolítica, petróleo al alza y datos macroeconómicos pendientes mantiene a Bitcoin expuesto a los cambios en las expectativas sobre la política monetaria estadounidense. La cotización se sitúa así en torno a los 83.500 dólares, mientras los mercados esperan nuevas señales tanto desde Oriente Medio como desde la economía de Estados Unidos.










