Arabia Saudí ha reanudado las exportaciones de petróleo a través del oleoducto Este-Oeste, una infraestructura estratégica que había quedado dañada por ataques con drones a comienzos de mes. Saudi Aramco ya ha completado las pruebas del sistema y ha incrementado gradualmente la presión, mientras los primeros envíos al exterior vuelven a ponerse en marcha, según una fuente con conocimiento directo de la operación.
Una ruta alternativa al estrecho de Ormuz
El oleoducto atraviesa Arabia Saudí y transporta el crudo hasta la costa del mar Rojo. Su funcionamiento permite que una parte del petróleo destinado a la exportación no tenga que cruzar el estrecho de Ormuz, uno de los principales corredores marítimos para el suministro energético internacional.
La posibilidad de utilizar una vía terrestre adquiere un valor añadido cuando aumentan las tensiones en el entorno de Irán y del golfo Pérsico. La reapertura no elimina la dependencia saudí de las rutas marítimas, pero amplía las opciones disponibles para distribuir el crudo entre sus clientes.
Arabia Saudí ya recurrió al oleoducto Este-Oeste durante la guerra con Irán para mantener sus exportaciones evitando el estrecho de Ormuz. En paralelo, el reino ha incrementado este mes los cargamentos enviados a través de ese paso marítimo. La combinación de ambas rutas ofrece ahora más flexibilidad operativa para decidir por dónde transportar cada volumen.
Más margen para los envíos internacionales
La recuperación de la infraestructura llega mientras los compradores buscan suministro adicional. Algunas refinerías europeas habían recibido avisos de que el próximo mes no contarían con el crudo que tenían asignado bajo contratos de largo plazo ya existentes.
Con el oleoducto de nuevo operativo, Arabia Saudí recupera capacidad para canalizar barriles hacia los mercados internacionales por una vía distinta. La información disponible no precisa qué volúmenes se están enviando ni cuándo alcanzarán los distintos destinos, pero sí confirma que los embarques al exterior se han reanudado.
La vuelta a la actividad se produjo después de una fase de comprobación técnica. Saudi Aramco probó el sistema la semana pasada y elevó de forma progresiva la presión del oleoducto antes de restablecer las exportaciones. Ese proceso permitió verificar el funcionamiento de una infraestructura cuya importancia aumenta en un escenario regional marcado por la incertidumbre.
Un activo estratégico en un momento de tensión
El oleoducto Este-Oeste se convierte así en una pieza relevante para la seguridad de las exportaciones saudíes. Su trazado hacia el mar Rojo proporciona una alternativa al estrecho de Ormuz y reduce la necesidad de concentrar todos los envíos en una única ruta.
La reactivación se produce, además, mientras persisten las tensiones en torno a Irán y los compradores internacionales tratan de asegurar suministro. Para Arabia Saudí, disponer de los dos corredores operativos permite ajustar sus expediciones y mantener abiertas más posibilidades logísticas, aunque la fuente no detalla todavía cómo se repartirán los próximos cargamentos entre el oleoducto y la ruta marítima.










