Los asistentes de inteligencia artificial capaces de gestionar ahorros de forma autónoma podrían provocar movimientos de capital entre bancos sin que los clientes tengan que intervenir. Torsten Slok, economista jefe de Apollo, advierte de que millones de agentes buscando de manera constante la remuneración más alta podrían desencadenar una “fuga bancaria a cámara lenta”.
El fenómeno no tendría el origen habitual de una retirada masiva de depósitos. No sería necesario que los clientes temieran por la solvencia de su entidad ni que acudieran al banco para sacar su dinero. Bastaría con que un algoritmo comparase las condiciones disponibles y trasladase automáticamente los fondos a la cuenta con mayor interés.
Una búsqueda automática de la mejor remuneración
Muchos consumidores mantienen sus ahorros durante años en el mismo banco, incluso cuando otras entidades ofrecen tipos más atractivos. Esa inercia podría cambiar con la incorporación de agentes financieros capaces de revisar continuamente el mercado y actuar según las instrucciones del usuario.
El cliente podría establecer, por ejemplo, cuánto dinero debe permanecer disponible para cubrir los gastos fijos. El importe restante quedaría a disposición del asistente, que lo transferiría a una cuenta con una remuneración superior cuando detectase una oferta mejor. El proceso se repetiría de forma automática, sin que el ahorrador tuviera que comparar productos o autorizar cada movimiento.
Según Slok, entidades como Revolut, SoFi, Varo, LendingClub y Wealthfront ofrecen actualmente entre alrededor del 3,3% y el 5% de interés para determinados saldos. Para los consumidores, este tipo de gestión puede facilitar el acceso a una mayor rentabilidad. Para los bancos, sin embargo, introduce una presión adicional sobre una fuente de financiación esencial.
Más competencia por los depósitos bancarios
Los depósitos de cuentas corrientes y de ahorro permiten a las entidades financiar parte de su actividad crediticia. Por lo general, los bancos pagan un interés relativamente bajo por esos fondos y utilizan una parte para conceder préstamos. Si los asistentes de IA trasladan el dinero con rapidez hacia los competidores que paguen más, los depósitos podrían volverse menos estables.
Slok apunta que esa evolución también podría tener consecuencias para la concesión de crédito. La diferencia respecto a una fuga bancaria tradicional estaría en el mecanismo: el dinero no saldría por pánico, sino porque un sistema automatizado habría identificado una alternativa con una remuneración superior.
El movimiento de un solo ahorrador apenas modificaría la situación de una entidad. El riesgo aparecería si millones de agentes realizan la misma comparación de manera continua. En ese escenario, grandes cantidades de capital podrían desplazarse entre bancos en poco tiempo, dificultando la previsión de los depósitos y elevando la competencia por captar y retener ahorro.
El papel de los pagos automatizados con criptomonedas
El sector de las criptomonedas también está desarrollando herramientas para que los agentes de IA puedan operar con dinero de forma autónoma. Coinbase creó x402, un protocolo de pagos que permite a estos agentes realizar pagos con stablecoins por cuenta propia, sin que el usuario tenga que aprobar manualmente cada operación.
Visa, Mastercard, Google, Cloudflare, Amazon Web Services, Circle y Stripe participan en el desarrollo de x402. La tecnología todavía se encuentra en una fase inicial, pero ilustra el cambio frente al funcionamiento actual: los ahorradores ya pueden mover sus fondos a una entidad que ofrezca mejores condiciones, aunque deben comparar y ejecutar la operación personalmente.
La automatización de esas decisiones, según la advertencia de Slok, puede transformar la forma en que el ahorro circula entre bancos. El impacto dependerá de cuántos usuarios deleguen esa gestión y de la rapidez con la que los agentes puedan actuar, pero el escenario plantea un nuevo desafío para la estabilidad de la financiación bancaria.










