OpenAI negocia una nueva ronda de financiación de al menos 30.000 millones de dólares que elevaría la valoración de la compañía hasta unos 1,4 billones de dólares, según fuentes citadas por Bloomberg. Las conversaciones se encuentran todavía en una fase inicial y tanto el importe como las condiciones podrían cambiar.
La operación permitiría a la empresa creadora de ChatGPT captar capital adicional mientras mantiene aparcado, por ahora, su plan de salir a bolsa. OpenAI no prevé debutar en los mercados este año, una decisión que su consejero delegado, Sam Altman, ha vinculado a la necesidad de afrontar con más margen los retos tecnológicos y de seguridad de los próximos modelos de inteligencia artificial.
Una ronda para cubrir el aplazamiento de la salida a bolsa
La nueva captación funcionaría como una alternativa temporal a la financiación que podría haber obtenido mediante una oferta pública. De acuerdo con las personas conocedoras del asunto citadas por Bloomberg, el interés por la ronda procede principalmente de los inversores, atraídos por la evolución de los ingresos de OpenAI.
La compañía ya recaudó 122.000 millones de dólares en marzo, en una operación que la valoró en 852.000 millones, incluido el capital levantado. En esta ocasión, la valoración objetivo se situaría cerca de 1,4 billones de dólares antes de sumar el dinero de la nueva ronda.
El salto en la valoración coincide con un fuerte aumento de la facturación. Newsbit informó en agosto de que los ingresos anualizados de OpenAI, calculados a partir del ritmo registrado entonces, habían superado los 40.000 millones de dólares. Según una persona familiarizada con las cifras, esos ingresos crecieron alrededor de un 70% desde julio.
Seguridad y presión sobre los nuevos modelos
Altman ha señalado que OpenAI quiere esperar antes de asumir las exigencias asociadas a cotizar en bolsa. La empresa busca comprender mejor cómo gestionar una nueva generación de modelos más potentes y los riesgos adicionales que pueden implicar. Entre las preocupaciones figura la posibilidad de que sistemas de inteligencia artificial más avanzados se utilicen para realizar ciberataques.
La compañía decidió esta semana no lanzar GPT-6.1 Astra porque, según la información disponible, no alcanzaba sus estándares internos de seguridad. El aplazamiento de la oferta pública también permitiría evitar que la presión de los mercados influya en decisiones relacionadas con el desarrollo y la evaluación de estos modelos.
El consejero delegado de OpenAI respalda además una propuesta de Dario Amodei, máximo responsable de Anthropic, para adoptar una postura más prudente en el desarrollo de los sistemas de IA más avanzados. La iniciativa contempla la participación de expertos independientes en las evaluaciones de seguridad.
Nuevos productos en un mercado cada vez más competitivo
El mayor énfasis en la seguridad no ha frenado la expansión comercial de OpenAI. Durante un evento para desarrolladores, la compañía presentó Dots, un agente de inteligencia artificial capaz de permanecer activo de forma continua y ejecutar tareas más complejas para los usuarios. El producto compite, entre otros, con Muse, de Meta, en un segmento de agentes que se ha convertido en uno de los principales frentes de rivalidad entre las grandes tecnológicas.
OpenAI también ha modificado su oferta de suscripciones. La empresa lanzó un plan de 500 dólares con límites de uso superiores y procesamiento más rápido, mientras redujo determinados límites del plan de 200 dólares.
La compañía ha afrontado una presión creciente de sus competidores durante buena parte del año, aunque sus aplicaciones para automatizar la programación y otras tareas empresariales estarían impulsando de nuevo su actividad, según Bloomberg. En este contexto, la ronda planteada ofrecería a OpenAI más recursos para seguir desarrollando productos mientras mantiene en pausa su eventual estreno bursátil.








