Las empresas de criptoactivos que quieran seguir operando en el Reino Unido tendrán que solicitar una nueva autorización ante la Autoridad de Conducta Financiera (FCA). El supervisor británico ha abierto el plazo para acogerse al futuro marco regulatorio, que entrará en vigor el 25 de octubre de 2027.
Las compañías disponen de cinco meses para presentar sus solicitudes: el periodo comenzó el 30 de septiembre de 2026 y finalizará el 28 de febrero de 2027, ambas fechas incluidas. La FCA recomienda no esperar al último momento, ya que tramitará las peticiones por orden de llegada y las empresas deberán demostrar que cumplen requisitos más amplios que los exigidos hasta ahora.
El nuevo régimen ampliará la supervisión
La regulación actual se concentra principalmente en la prevención del blanqueo de capitales y en el cumplimiento de las normas británicas sobre publicidad financiera. Con el nuevo sistema, la supervisión directa alcanzará muchas más actividades vinculadas a los criptoactivos.
Entre ellas se encuentran la emisión de monedas estables, la custodia y administración de criptoactivos, la gestión de plataformas de negociación y determinados servicios de compraventa. En casos concretos, también el staking quedará sometido a las nuevas normas.
La FCA terminó de definir a finales de junio las principales reglas y directrices del marco. Sus prioridades incluyen la protección de los consumidores, la conducta en el mercado y la gestión de las empresas del sector. Por tanto, el análisis de las solicitudes no se limitará a comprobar los controles contra el blanqueo de capitales.
El registro actual no se convertirá en una autorización
Las compañías que ya figuran en el registro de la FCA también tendrán que revisar su situación. Su inscripción bajo la normativa británica de prevención del blanqueo no se transformará automáticamente en una autorización válida para el nuevo régimen.
Estas empresas deberán determinar qué permiso necesitan a partir de octubre de 2027 y presentar la solicitud correspondiente. La FCA advierte, además, de que estar registrado en la actualidad no garantiza que la nueva petición vaya a ser aprobada. El supervisor tendrá en cuenta, entre otros aspectos, el trato a los clientes, la conducta de la empresa en el mercado y la responsabilidad de sus directivos.
Las compañías que ya disponen de otras autorizaciones financieras británicas podrían no tener que iniciar todo el proceso desde cero. En función de su actividad, quizá deban ampliar o modificar el permiso del que ya disponen.
Habrá un régimen transitorio para algunos proveedores
La FCA prevé evaluar antes del 25 de octubre de 2027 las solicitudes presentadas dentro del plazo oficial. Si no logra resolverlas a tiempo, determinados proveedores que ya estén operando podrán acogerse a un régimen transitorio, siempre bajo ciertas condiciones y hasta que el supervisor adopte una decisión definitiva.
La adaptación puede resultar especialmente exigente para las empresas más pequeñas y para aquellas que han crecido con rapidez. Según la FCA, estas compañías suelen contar con menos personal y recursos financieros para afrontar un procedimiento de autorización complejo.
El supervisor ofrece apoyo durante la preparación de las solicitudes. Las empresas podrán consultar previamente cómo encaja su modelo de negocio en el nuevo marco y qué autorización necesitan. Tras el cierre del plazo, el 28 de febrero de 2027, quedarán casi ocho meses hasta la entrada en vigor de las nuevas normas.











