El fracaso parlamentario de la ley CLARITY no ha tenido, por ahora, el efecto negativo que muchos esperaban sobre el mercado de las criptomonedas. Según Matt Hougan, director de inversiones de Bitwise, el bloqueo del proyecto está favoreciendo a cuatro áreas concretas: las stablecoins, las plataformas de intercambio, la tokenización de activos y los proyectos que recompran o queman sus propios tokens.
La propuesta obtuvo el 15 de septiembre 49 votos en el Senado de Estados Unidos, nueve menos de los 60 necesarios para que continuara su tramitación. Con el Congreso paralizado, la Comisión de Bolsa y Valores (SEC) ha tomado algunas decisiones que, en opinión de Hougan, están ofreciendo al sector un margen de maniobra mayor y más rápido del que probablemente habría permitido una nueva ley.
Las stablecoins y los exchanges mantienen una ventaja
Uno de los efectos más relevantes se encuentra en el mercado de las stablecoins. Hougan sostiene que CLARITY habría introducido restricciones para las plataformas que ofrecen rendimientos a los usuarios por mantener estos activos digitales.
Al quedar el proyecto aparcado, empresas como Coinbase conservan más libertad para utilizar recompensas como vía de fidelización. La competencia por los depósitos podría ganar importancia a medida que las stablecoins se aproximan, en la práctica, al funcionamiento de cuentas de ahorro digitales: los usuarios pueden trasladar sus dólares con relativa facilidad hacia la entidad que ofrezca una rentabilidad mayor.
Las grandes plataformas de intercambio también mantienen, de momento, una posición favorable. CLARITY habría creado una licencia nacional para negociar criptomonedas al contado, lo que habría facilitado la entrada de entidades financieras tradicionales en ese mercado. Sin esa vía regulatoria, Coinbase y Kraken siguen apoyándose en las licencias que ya poseen y conservan una ventaja competitiva frente a nuevos participantes.
La SEC acelera la regulación de la tokenización
La tokenización es quizá el ámbito en el que el cambio de rumbo resulta más visible. Dos días después de la votación fallida de CLARITY, la SEC concedió una exención temporal que permite negociar determinadas acciones estadounidenses tokenizadas durante cinco años. La autorización se limita a plataformas específicas que operan sobre una cadena de bloques.
Para Hougan, esta decisión representa un avance más rápido del que habría sido posible si el sector hubiera tenido que esperar a la aprobación de una nueva ley. La medida podría beneficiar a compañías vinculadas a la infraestructura de tokenización y a los agentes de transferencias, aunque la fuente no detalla el alcance económico de esa exención ni el número de plataformas autorizadas.
El supervisor también publicó el 25 de septiembre nuevas directrices sobre criptoactivos. Entre otros aspectos, señalan que un programa de recompra desplegado en una red de criptomonedas operativa no convierte automáticamente al token en un activo sujeto a un contrato de inversión.
La interpretación puede ser relevante para los proyectos que destinan parte de sus ingresos a recomprar o destruir sus propios tokens. Hougan cita a NEAR como ejemplo de activo cuyo comportamiento desde la votación ha sido mejor que el de Bitcoin y Ethereum, aunque el documento facilitado no precisa las variaciones registradas.
Una ventaja inmediata, pero sin seguridad jurídica duradera
El beneficio para estos cuatro segmentos tiene un límite importante. La mayor parte de la claridad regulatoria reciente no procede de una ley aprobada por el Congreso, sino de decisiones administrativas y documentos de los supervisores.
La propia SEC advierte que sus preguntas frecuentes sobre criptomonedas, publicadas el 25 de septiembre, no constituyen una ley ni una normativa vinculante. Por ello, una futura dirección del organismo o un cambio de Gobierno podría modificar el enfoque actual.
El resultado deja al sector con una paradoja. El fracaso de CLARITY reduce la certidumbre regulatoria a largo plazo, pero, según el análisis de Bitwise, ofrece a corto plazo un entorno más favorable para las stablecoins, los exchanges, la tokenización y los tokens con programas de recompra.










