Irán no cargó crudo en sus petroleros durante septiembre, según datos preliminares recopilados por Bloomberg. Las firmas de análisis Kpler y Vortexa tampoco registraron nuevas operaciones, en lo que sería la primera interrupción total de las cargas iraníes desde el inicio de la guerra en febrero.
Un mes antes, los petroleros todavía cargaban alrededor de 250.000 barriles diarios. La ausencia de nuevos embarques apunta a un impacto creciente del bloqueo naval estadounidense sobre los puertos del golfo Pérsico, desde los que Teherán exporta petróleo a sus principales compradores, entre ellos China.
Las reservas almacenadas aún permiten mantener algunos suministros
China ocupa un lugar central en el comercio petrolero iraní. Sus refinerías compran una parte importante del crudo procedente de Irán y esos ingresos representan una fuente esencial de financiación para Teherán. Pese a la falta de nuevas cargas en septiembre, algunas plantas chinas sí recibieron petróleo durante el mes.
Ese suministro no salió directamente de los puertos iraníes. Procedía de reservas almacenadas en petroleros situados al este de Singapur. Sin embargo, si no se reanudan las cargas, esas existencias podrían agotarse con el tiempo y dificultar todavía más el flujo de crudo hacia China.
El bloqueo estadounidense pretende frenar las exportaciones iraníes a través de los puertos del golfo Pérsico. La interrupción registrada en septiembre sugiere que las restricciones ya no afectan únicamente a la capacidad de venta, sino también a la salida física del petróleo del país.
Los datos siguen sujetos a revisión
Las cifras no son definitivas. Las estimaciones de Bloomberg, Kpler y Vortexa se elaboran a partir de imágenes de satélite y del seguimiento de los petroleros, pero la operativa de la flota iraní dificulta la trazabilidad de los cargamentos.
Los buques iraníes navegan con frecuencia sin emitir señales de localización detectables. En algunos casos, no vuelven a aparecer en los sistemas de seguimiento hasta acercarse al estrecho de Malaca o al canal de Suez, casi dos semanas después de haber abandonado las aguas iraníes. Por ese motivo, podrían identificarse posteriormente movimientos que todavía no figuran en los registros de septiembre.
Aun con esa cautela, la coincidencia entre las distintas fuentes de datos refuerza la hipótesis de que las cargas se paralizaron durante el mes. La confirmación dependerá de la aparición de nuevos registros y de la reconstrucción de las rutas de los petroleros.
El petróleo, en el centro de las negociaciones
La interrupción llega mientras las conversaciones entre Estados Unidos e Irán para poner fin a la guerra permanecen estancadas, en un conflicto que entra en su octavo mes. Uno de los principales puntos de desacuerdo es el estrecho de Ormuz, una de las rutas marítimas más relevantes para el transporte internacional de petróleo.
Bloomberg señala que las autoridades iraníes ven con pesimismo la posibilidad de alcanzar un acuerdo antes de las elecciones legislativas de noviembre en Estados Unidos. Si Teherán permanece durante un periodo prolongado sin poder realizar nuevos envíos, sus exportaciones —en especial las dirigidas a China— afrontarán una presión adicional.
La menor disponibilidad de crudo iraní también podría reducir la oferta en un mercado mundial ya tensionado por la guerra y por las interrupciones del tráfico marítimo en torno al estrecho de Ormuz. No obstante, el alcance final dependerá tanto de la duración del bloqueo como de la capacidad de Irán para reanudar las cargas o utilizar las reservas que todavía permanecen fuera de sus puertos.











