Donald Trump estudia restringir las exportaciones de diésel de Estados Unidos en un intento de contener los precios récord del carburante dentro del país. La Casa Blanca ha convocado reuniones de crisis para valorar distintas opciones, pero todavía no ha tomado una decisión definitiva sobre una prohibición total o parcial.
La medida busca aliviar la presión que soportan los agricultores, las empresas de transporte y los consumidores estadounidenses. El encarecimiento del diésel se ha convertido también en un problema político para Trump ante las elecciones legislativas de noviembre. Limitar los envíos al extranjero permitiría aumentar la oferta disponible en el mercado nacional y, en teoría, reducir los precios en las gasolineras.
Un debate abierto dentro de la Administración
La propuesta no cuenta con un respaldo unánime en Washington. El secretario de Energía, Chris Wright, se ha mostrado crítico con una prohibición total, mientras que la industria petrolera estadounidense también se opone a imponer restricciones a las exportaciones.
El principal argumento en contra es que las refinerías producen varios combustibles de forma simultánea. Si no pudieran colocar el diésel en los mercados internacionales, algunas compañías podrían reducir su producción total para evitar acumular excedentes. Ese ajuste disminuiría también la oferta de gasolina y queroseno y acabaría presionando al alza sus precios.
Trump reconoció el miércoles que una intervención sobre las exportaciones de diésel podría encarecer otros combustibles. El presidente se enfrenta así a un dilema: una mayor disponibilidad de diésel en Estados Unidos podría aliviar el mercado a corto plazo, pero una caída de la producción de las refinerías tendría efectos adversos tanto dentro como fuera del país.
Los estados agrícolas presionan en la dirección contraria. Los agricultores consumen grandes cantidades de combustible durante la temporada de cosecha y temen que el aumento de los precios eleve todavía más sus costes operativos.
Europa depende cada vez más del diésel estadounidense
La posible restricción preocupa especialmente a Europa. Según los datos más recientes citados en la información, el diésel procedente de Estados Unidos representó en agosto alrededor de la mitad de las importaciones europeas de este combustible. En los Países Bajos y el Reino Unido, la proporción fue considerablemente mayor.
La Comisión Europea intenta convencer a Washington de que descarte una prohibición total. Bruselas considera que la decisión perjudicaría a ambas economías, aunque el impacto más inmediato se produciría en un mercado europeo con dificultades para sustituir rápidamente los suministros estadounidenses.
Rusia fue durante años un proveedor relevante para Europa, pero la guerra en Ucrania y las sanciones vinculadas al conflicto han alterado los flujos de combustible ruso. A esa tensión se suma el conflicto en Oriente Próximo, que ha reducido la disponibilidad mundial de diésel. Europa, además, cuenta con menos capacidad de refino que antes, lo que limita su margen para importar más crudo y transformarlo en diésel y queroseno.
Un mercado internacional con pocas alternativas
La sustitución de las exportaciones estadounidenses tampoco sería sencilla a escala global. China y Corea del Sur apenas envían pequeñas cantidades de diésel a Europa, mientras que el suministro procedente de India también ha disminuido. En consecuencia, son pocos los países capaces de aportar con rapidez volúmenes adicionales suficientes si las refinerías estadounidenses reducen drásticamente sus exportaciones.
Lucia van Geuns, experta en energía, advierte de que las consecuencias podrían superar el ámbito de las gasolineras. El diésel es esencial para el transporte de mercancías por carretera, la agricultura y el transporte marítimo. Un aumento de los costes del combustible podría trasladarse a los precios de numerosos bienes y servicios.
La Casa Blanca mantiene abiertas varias alternativas mientras sopesa la respuesta al encarecimiento interno. Por ahora, no existe una decisión final sobre el alcance de las restricciones ni sobre si llegarán a aplicarse.










