Los países europeos se reúnen hoy de urgencia para coordinar su respuesta a la presión de Estados Unidos, que reclama la liberación de más de un tercio de las reservas estratégicas europeas de diésel para contener los precios. Washington amenaza con limitar las exportaciones estadounidenses de este combustible si Europa no aumenta el volumen puesto en circulación.
La petición ha abierto un debate delicado dentro de la Unión Europea. El continente depende en buena medida del diésel procedente de Estados Unidos, de modo que cualquier restricción adicional podría agravar las tensiones sobre el suministro y los precios. Ante ese riesgo, los gobiernos europeos quieren evitar que Washington negocie con cada país por separado y buscan articular una posición común.
Washington reclama 120 millones de barriles
Según Politico, el secretario de Energía estadounidense, Chris Wright, ha pedido a los países europeos que liberen 120 millones de barriles de diésel de sus reservas estratégicas durante los próximos seis meses. El volumen equivale a más de un tercio del total almacenado por Europa como reserva de emergencia.
La presión llega después de que los países miembros de la Agencia Internacional de la Energía (AIE) acordaran en marzo liberar conjuntamente 400 millones de barriles de petróleo. La decisión se produjo tras la alteración del suministro mundial de crudo provocada por la guerra con Irán. Estados Unidos asumió casi la mitad de ese compromiso, mientras Europa optó por mantener una mayor proporción de sus reservas.
Algunos países todavía no han completado sus aportaciones. Alemania tiene pendientes unos 15 millones de barriles respecto a su compromiso inicial y España solo ha liberado alrededor de un tercio del volumen prometido. El director de la AIE, Fatih Birol, afirmó esta semana que aproximadamente un tercio de los 400 millones de barriles acordados aún no ha llegado al mercado.
Europa quiere decidir a través de la AIE
Los gobiernos europeos consideran que las reservas estratégicas deben utilizarse para responder a interrupciones graves del suministro, no como una herramienta ordinaria para reducir los precios. Esa diferencia de criterio concentra buena parte del desacuerdo con la Administración estadounidense, que pretende emplear el combustible almacenado para aliviar el encarecimiento del diésel.
De acuerdo con la información publicada por Politico, los países europeos han alcanzado un entendimiento sobre tres principios. Las decisiones relativas a la liberación de reservas deberán tomarse de forma conjunta y canalizarse mediante la AIE. Además, la respuesta a Washington se emitirá en nombre de Europa y tratará de mantener un tono firme sin elevar las tensiones con Estados Unidos.
La posibilidad de que Washington limite las exportaciones añade presión a una situación ya complicada. Europa depende de esas compras estadounidenses y teme que una reducción del suministro intensifique los problemas en el mercado europeo de combustibles.
El impacto sobre la inflación llega a los mercados
El aumento del precio del diésel no afecta únicamente a los conductores. Este combustible tiene un peso relevante en el transporte por carretera, la actividad agrícola y la maquinaria pesada. Por ello, su encarecimiento puede elevar los costes de producción y distribución y trasladarse a otros bienes y servicios.
Los conflictos en torno a Irán y entre Rusia y Ucrania continúan alterando el suministro energético, lo que mantiene la preocupación por la evolución de los precios. El Banco Central Europeo (BCE) ha advertido de que el encarecimiento del petróleo y el gas supone un riesgo para la inflación.
El debate también tiene implicaciones para los activos digitales. Una inflación persistente podría reducir el margen de los bancos centrales para recortar los tipos de interés, un factor relevante para la evolución de Bitcoin (BTC) y del resto de los mercados financieros. Por ahora, la prioridad de los gobiernos europeos es definir si deben recurrir a sus reservas y hacerlo, en caso de acordarlo, mediante una respuesta coordinada.











