La recuperación reciente de Bitcoin muestra tres señales técnicas que, según el analista Frank Cappelleri, la diferencian de los intentos fallidos registrados entre finales de 2025 y principios de 2026. La principal es que las rupturas de resistencias están empezando a consolidarse, en lugar de convertirse en movimientos breves seguidos de nuevas caídas.
Las resistencias dejan de frenar al precio
En un mercado debilitado, Bitcoin suele superar una resistencia relevante y generar expectativas de recuperación para retroceder poco después. Ese patrón se repitió varias veces durante los últimos meses de 2025 y el inicio de 2026, un comportamiento que Cappelleri considera propio de una tendencia bajista.
La dinámica observada este verano ha sido distinta. Bitcoin rompió una resistencia y, posteriormente, avanzó alrededor de un 20% en agosto. Para el analista, el hecho de que el precio mantenga las ganancias después de superar niveles técnicos relevantes apunta a un mercado con mayor fortaleza. En las tendencias alcistas consolidadas, explica, las rupturas suelen ir acompañadas de nuevas subidas en lugar de retrocesos inmediatos.
El movimiento también estuvo acompañado por un aumento del volumen de negociación en las plataformas de intercambio de criptomonedas. Una subida con mayor participación suele interpretarse como más sólida que otra en la que el volumen se reduce de forma progresiva, aunque este elemento no elimina por sí solo los riesgos del mercado.
Un patrón semanal similar al de 2023
La segunda señal que destaca Cappelleri aparece en el gráfico semanal de Bitcoin. A su juicio, la configuración actual recuerda a la que se observó entre finales de 2022 y principios de 2023, cuando el activo comenzó a dejar atrás una etapa bajista.
En aquel momento, las principales medias móviles cambiaron gradualmente de dirección y empezaron a apuntar al alza. Además, niveles que antes actuaban como resistencias pasaron a funcionar como soportes durante las correcciones. Ese cambio ayudó a confirmar la transición hacia una tendencia alcista, antes de una subida prolongada que se extendió hasta finales de 2025.
Cappelleri identifica ahora una evolución parecida en la estructura semanal. No plantea que ambos periodos sean idénticos, pero considera que la transformación de las medias móviles y el comportamiento del precio ofrecen un precedente relevante para evaluar la recuperación actual.
El soporte de largo plazo sigue intacto
La tercera señal procede de un gráfico con un horizonte temporal más amplio. El mínimo reciente de Bitcoin se produjo cerca de una línea de tendencia alcista trazada desde 2017. Según el analista, el precio ya se había aproximado a esa línea en otras tres ocasiones y, en todos esos casos, comenzó un nuevo avance algunos meses después.
Por ese motivo, Cappelleri considera que la directriz constituye uno de los soportes técnicos más importantes del ciclo actual. Su permanencia refuerza la lectura de que la caída reciente no ha invalidado la estructura de largo plazo.
El principal riesgo sigue estando fuera de los gráficos. El aumento de los tipos de interés en Estados Unidos y las expectativas de nuevas subidas podrían volver a presionar a Bitcoin y al resto de activos de riesgo. La prueba decisiva será comprobar si el precio consigue mantenerse por encima de las resistencias superadas mientras los rendimientos de los bonos continúan elevados.
Por ahora, las tres señales apuntan en la misma dirección: las rupturas se consolidan, el gráfico semanal empieza a recordar al de 2023 y el soporte de largo plazo ha resistido una vez más. Cappelleri considera que esa combinación abre la posibilidad de que el movimiento actual sea algo más que un rebote temporal, aunque su confirmación dependerá de la evolución del precio y del entorno de tipos.










