El Banco Central Europeo (BCE) estudia cómo integrar el dinero de banco central en infraestructuras basadas en tecnología de registro distribuido (DLT). Isabel Schnabel, miembro de su Comité Ejecutivo, ha planteado tres modelos para conectar las reservas del Eurosistema con redes de activos tokenizados sin alterar el papel central del dinero público en el sistema financiero.
Schnabel presentó estas opciones durante una conferencia sobre el futuro del dinero celebrada en el Banco de Inglaterra, en Londres. El punto de partida del BCE es que la tokenización puede hacer más eficiente la liquidación de operaciones financieras, especialmente cuando permite programar pagos o ejecutar de forma simultánea la entrega de un activo y su correspondiente cobro.
Tres formas de conectar las reservas con la DLT
La primera alternativa consiste en que el propio banco central emita reservas en una plataforma programable. En este caso, el dinero de banco central se tokenizaría directamente y podría utilizarse dentro de una infraestructura diseñada para ejecutar operaciones automatizadas.
El segundo modelo mantiene las reservas fuera de la cadena de bloques. El sistema de pagos del banco central se conectaría mediante un enlace técnico con una red DLT, de modo que ambas infraestructuras pudieran operar coordinadamente sin transformar las reservas en tokens.
La tercera vía concede un papel más destacado a las entidades financieras privadas. Un intermediario tokenizaría las reservas y emitiría tokens de pago respaldados íntegramente por fondos depositados en el banco central. La diferencia jurídica es relevante: esos tokens representarían un derecho de cobro frente a la entidad privada emisora, no frente al banco central.
El BCE recoge los tres modelos de forma esquemática en la página 7 de la presentación de Schnabel. La elección de una u otra fórmula determinaría cómo se relacionan las nuevas redes digitales con la infraestructura monetaria existente y qué actores asumirían la emisión y la liquidación.
Un sistema tokenizado con dinero público y alternativas privadas
El BCE pretende conservar, en la medida de lo posible, la estructura actual del sistema monetario. En ella, el dinero de banco central actúa como base, mientras los bancos comerciales ofrecen dinero y servicios financieros a empresas y consumidores. Según la institución, esta división también puede mantenerse en un entorno donde los activos y los pagos estén representados digitalmente.
En ese escenario, el dinero de banco central tokenizado podría servir para liquidar operaciones realizadas con depósitos bancarios digitales. Los valores tokenizados y las monedas estables también tendrían cabida en la misma infraestructura o en redes conectadas a ella.
La propuesta busca evitar que la aparición de nuevas redes financieras digitales desplace al dinero de banco central como referencia de liquidación. La presentación distingue entre medios de pago públicos, como el dinero digital emitido por un banco central, y alternativas privadas, entre ellas los depósitos bancarios tokenizados y las monedas estables.
Bitcoin (BTC) y Ethereum (ETH) aparecen asimismo en el documento, aunque dentro de una categoría distinta. El BCE los clasifica como activos de negociación e inversión, no como medios públicos de liquidación.
Pontes y Appia abren la fase práctica
El Eurosistema ya ha comenzado a probar parte de este planteamiento. Pontes se puso en marcha el 21 de septiembre de 2026 y ofrece un modelo dual de liquidación: las operaciones pueden procesarse a través del sistema tradicional TARGET o mediante DLT. El BCE aspira a que la plataforma esté disponible las 24 horas del día, los siete días de la semana, y prevé avanzar también en la descentralización de sus funciones programables.
En paralelo, el proyecto Appia analiza el diseño técnico de un futuro mercado de productos financieros tokenizados. Entre las estructuras estudiadas figuran un único registro digital común, varias redes interconectadas o múltiples registros compartidos.
En las tres configuraciones, el dinero de banco central podría vincularse con activos como valores, depósitos bancarios y monedas estables. El debate del BCE no se limita, por tanto, a trasladar el dinero existente a nuevas infraestructuras: también contempla cómo podría funcionar una parte más amplia del mercado financiero europeo sobre redes de activos tokenizados.










