Ferrari podría convertirse en una de las marcas de lujo más beneficiadas por la riqueza creada alrededor de la inteligencia artificial. Analistas de Jefferies estiman que el auge del sector en Estados Unidos habría generado hasta unos 10.000 nuevos multimillonarios, muchos de ellos jóvenes y hombres, un perfil que encaja con la base de clientes de la firma italiana.
Una nueva fuente de demanda para Ferrari
La hipótesis recuerda al papel que desempeñaron los relojes Rolex durante la fiebre de las criptomonedas. Las fortunas surgidas con rapidez impulsaron entonces la demanda de productos de lujo muy reconocibles. Ahora, según Jefferies, los empleados y fundadores que han acumulado grandes patrimonios gracias a la inteligencia artificial podrían convertirse en una fuente de compradores especialmente relevante para Ferrari.
La compañía no compite únicamente por vender más vehículos. Su modelo se apoya en la escasez y en el acceso restringido a determinados modelos. Para optar a sus coches más exclusivos, los clientes deben demostrar antes una relación continuada con la marca. Eso puede incluir la compra de varios Ferrari, pero también la participación en carreras, cursos de conducción, viajes y otros eventos organizados por la empresa.
Las conversaciones mantenidas por Berenberg con concesionarios ilustran hasta dónde puede llegar esa dinámica. En uno de los casos, un cliente que había rechazado inicialmente un Ferrari 296 Speciale recibió después el mensaje de que el acceso a un modelo todavía más exclusivo dependía de su asistencia a un evento de la marca. El comprador llegó a cancelar unas vacaciones familiares para poder participar.
El valor está en las series limitadas
La demanda, sin embargo, no es homogénea en toda la gama. El Luce, el modelo totalmente eléctrico, registra por ahora ventas discretas. El nuevo Amalfi también parece estar captando menos interés del esperado por Ferrari. Para los inversores, no obstante, esos vehículos no concentran necesariamente el principal atractivo de la compañía.
El foco está en las series especiales y las ediciones limitadas. Ferrari mantiene deliberadamente reducida su oferta y, con frecuencia, esos modelos se negocian en el mercado de segunda mano por encima del precio original. Esa evolución refuerza el atractivo de permanecer dentro del ecosistema de la marca: los clientes con un patrimonio elevado tienen un incentivo adicional para mantener una relación que puede facilitarles el acceso a futuras unidades exclusivas.
Jefferies considera que Ferrari podría ser la empresa de lujo que más directamente se beneficie de la creación de riqueza asociada a la inteligencia artificial. A diferencia de otras firmas del sector, cuya demanda depende en mayor medida de la evolución de los mercados bursátiles, Ferrari podría captar el gasto de miles de empleados y emprendedores que han pasado a disponer de grandes fortunas.
Más ingresos por cada cliente
La personalización añade otra vía de crecimiento. La fuente señala que, en algunos modelos, los compradores destinan de media unos 150.000 dólares adicionales a pintura, materiales y otros elementos a medida. Para el tercer trimestre se espera un nuevo récord en esta actividad, lo que permitiría elevar los ingresos sin necesidad de aumentar de forma significativa el número de coches vendidos.
Ese componente ayuda a explicar por qué Ferrari mantiene su atractivo entre los inversores. La compañía combina una oferta limitada, una relación muy selectiva con sus clientes y una capacidad creciente para monetizar cada vehículo mediante opciones y acabados personalizados.
La tesis de Jefferies depende, en todo caso, de que la inteligencia artificial siga generando nuevos patrimonios a gran escala. Si esa tendencia se mantiene, Ferrari podría encontrar en esos nuevos ricos una base adicional de clientes para sus modelos más exclusivos, más allá de la evolución de sus lanzamientos convencionales.











